"El Grinch": no falta en navidad / En la opinión de Luciano Campos

Luciano Campos / APRO / MX Político.- Cada determinados años El Grinch (The Grinch, 2018) aparece en pantalla en época de Navidad, con su versión renovada.

En esta ocasión le tocó el honor a los estudios Universal, con su ala de animación Ilumination, la misma que presenta la franquicia de Mi Villano Favorito (Despicable me), Los Minions (Minions) y La vida secreta de tus mascotas (The secret life of pets).

La historia clásica escrita en todo de comedia por el Dr. Seuss ¡Cómo El Grinch robó la Navidad! (How the Grinch stole Christmas!) es una genialidad que representa exactamente el temperamento de quienes se oponen a las celebraciones, en particular las que se relacionan con las festividades decembrinas de Noche Buena, Santa Clos y fin de año.

A cualquier persona que se amarga se le llama por este mote, que ha sido adoptado como una figura generalizadamente aceptada en el orbe.

La nueva versión del repulsivo ser verde y peludo muestra, una vez más, su plan maestro para atacar la Villa de los Quien, donde todo es felicidad. La alegría es tan grande entre todos ellos, que no puede soportarlo. Odia a quienes están bien, porque él no puede estarlo. Por eso decide robar la Navidad.

Además de la excelente animación, que presenta el idílico mundo en el que habita el desdichado monstruo, que se aísla en una cumbre lejana, para no reunirse con quienes le provocan envidia, la película aporta muy poco.

El gran pecado en el que incurre esta propuesta sobre el ladrón de la alegría es que no hace ninguna variación en las versiones que ya conocemos. Es prácticamente idéntica a la exitosa que, en el 2000, presentó como protagónico a Jim Carrey, que hizo una extraordinaria interpretación.

Es difícil entender cómo un estudio, habituado a hacer bellas historias marcadas por la originalidad, se propuso como meta emular el clásico, pero sin poner una firma propia, algún rasgo que la apartara de las numerosas versiones previas.

El Grinch baja desde su refugio a la Villa y, pacientemente, con un súper trineo y ataviado como anti Santa, consigue el objetivo de escamotear todos y cada uno de los objetos y regalos que hay en la casa la noche de Navidad. Lo que hace es una transgresión, pues los seres apacibles viven en una cordialidad aburrida y dichosa y él se encarga de intentar generar entre ellos pesar, conflicto, angustia.

Al final, en medio de un excitante colorido, producto de la textura maravillosa del estudio de animación, El Grinch recibe su merecido y su recompensa. Aún el peor detractor de las celebraciones encuentra motivos para celebrar, si encuentra amistad y amor.

Es una buena propuesta, pero no pasará a la historia.

En la versión en español, Eugenio Derbez por vez primera en su larga trayectoria en el doblaje, hace una simpática adaptación con su propia voz, sin recurrir a los tics de personajes que en México lo hicieron famoso.
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