Ni izquierda, ni derecha, en 2018 América Latina giró a la ultraderecha / En la opinión de Rafael Croda

Rafael Croda / APRO / MX Político.- Luego del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del primero de julio en México, muchos analistas y dirigentes políticos de Latinoamérica comenzaron a hablar de un nuevo “giro a la izquierda” en la región.

Pero ese pronóstico, en realidad, no sólo no se cumplió sino que el viraje fue hacia el otro extremo del espectro ideológico.

Si se revisan los resultados de las elecciones presidenciales que se realizaron este año en América Latina, lo que ocurrió fue algo impensable hasta hace pocos meses: un claro “giro a la ultraderecha”.

Tres de las seis elecciones que tuvieron lugar en la región fueron ganadas por candidatos que representan proyectos políticos e ideológicos que en sus propios países son ubicados en la extrema derecha.

El caso más notorio es el de Brasil, donde el pasado 28 de octubre triunfó el capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro, defensor de la dictadura militar que gobernó ese país entre 1964 y 1985 y de sus métodos de tortura. Además, es conocido por su homofobia, su racismo y su misoginia.

Pero no solo fue Bolsonaro el que ganó la Presidencia con un programa radicalmente conservador.

También lo hizo en Colombia Iván Duque, quien asumió como propia la agenda anti-acuerdos de paz de su mentor político, el expresidente Álvaro Uribe, y prometió en su campaña llevar a la cárcel a los exjefes de las FARC, a pesar de que estos entregaron las armas para hacer política en la legalidad.

Y en Paraguay, el triunfador de las elecciones presidenciales del pasado 23 de abril fue Mario Abdo, un empresario surgido de la entraña de la dictadura militar de Alfredo Stroessner (1954-1989), a la que le atribuye logros en materia de seguridad y economía. Su padre, del mismo nombre, fue secretario particular del dictador.

Los otros tres comicios por la Presidencia que se llevaron a cabo este año en América Latina –en Costa Rica, Venezuela y México— tuvieron historias diferentes.

En Costa Rica y en México ganó la centroizquierda. Los costarricenses eligieron presidente al socialdemócrata Carlos Alvarado y los mexicanos a López Obrador.

En Venezuela, se impuso Nicolás Maduro, quien se sigue considerando de izquierda a pesar de que la socialdemocracia de su propio país y hasta sectores cada vez más amplios del chavismo lo consideran un “dictador” que se hizo reelegir en comicios plagados de irregularidades, cuyos resultados no son reconocidos por medio centenar de países.

Nueva correlación

Después de las seis elecciones presidenciales realizadas en Latinoamérica este año, el mapa político de la región se alteró en forma significativa.

A partir del primero de enero de 2019, cuando Jair Bolsonaro asumirá la Presidencia de Brasil, la mayoría de los habitantes de la región estarán gobernados por presidentes que van de la derecha moderada a la radical.

La centroderecha está representada por los presidentes Sebastián Piñera (Chile), Mauricio Macri (Argentina) y Martín Vizcarra (Perú).

La ultraderecha, por el brasileño Jair Bolsonaro, por el paraguayo Mario Abdo y por el partido de gobierno en Colombia, el Centro Democrático, cuyo líder, el expresidente Álvaro Uribe, está siendo procesado penalmente por sus eventuales nexos con grupos paramilitares y por manipulación de testigos.

En favor del presidente colombiano Iván Duque hay que decir que en los 100 días que lleva en el cargo ha dado muestras de moderación y voluntad de diálogo con todos los sectores políticos y sociales, con lo que se ha distanciado del ala más radical de su partido, aquella que prometió hacer “trizas” los acuerdos de paz con las FARC.

En términos estadísticos, el 41% de la población latinoamericana estará gobernada por la ultraderecha -–Brasil, con Bolsonaro; Paraguay, con Mario Abdo, y Colombia, con el Centro Democrático—, a partir del primero de enero de 2019, día en que se producirá el cambio de mando en Brasil.

La derecha radical será el conglomerado político-ideológico más poderoso en términos cuantitativos y, también, económicos. Brasil, Colombia y Paraguay generan el 44% del Producto Interno Bruto (PIB) regional.

Le seguirá la centroizquierda, encabezada por López Obrador, en México; Lenin Moreno, en Ecuador, y Tabaré Vázquez, en Uruguay, que gobernará al 27% de la población de la región y cuyas economías representan un tercio del PIB latinoamericano.

La centroderecha, encabezada por Macri, Piñera y Martín Vizcarra, está en tercer lugar. Hoy gobierna al 19.6% de los latinoamericanos y genera el 23% del PIB regional.

Con ese peso, que no es menor, y con su disposición a llegar a acuerdos tanto con López Obrador como Bolsonaro, la derecha moderada será un actor importante en el escenario latinoamericano en los próximos años.

El bloque más débil es el de la izquierda dura agrupada en el Alba, con Venezuela a la cabeza. Ese sector ideológico apenas gobierna al 9.4% de la población de la región y sus países representan el 7.5% de la economía latinoamericana.

En los hechos, los grandes polos ideológicos de la región serán México y Brasil, con López Obrador y Bolsonaro. Pero la capacidad de estos dos líderes de conducir la política latinoamericana estará determinada por las alianzas que logren hacer con el bloque de centroderecha.
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