Ajedrez: Nigel Short quiere ser presidente de la FIDE/ En la opinión de Manuel Michelone

Por Manuel Michelone/ Apro

La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE por sus siglas en francés), es la segunda federación internacional con más países afiliados. Solamente la FIFA tiene más países. Eso habla de la importancia que tiene el ajedrez que, aunque no parece verse tanto como el futbol, ahí está presente en todas las culturas. 

La FIDE se creó en 1924 bajo el lema de “Gens una sumus” (somos una familia), y parece que, como muchas familias, los conflictos son interminables. La FIDE se mantuvo al margen de escándalos por muchos años, pero en algún momento llegó un filipino, de apellido Campomanes, que tomó las riendas de la federación internacional e hizo de ella su coto de poder. 

Con esto llegó todo un catálogo de corruptelas, maniobras poco claras, dineros que quién sabe dónde quedaban, etcétera. Fue este señor, Florencio Campomanes (que alguna vez jugó una olimpiada por su país natal), quien convirtió a la FIDE en una vergüenza en muchos sentidos.

Pero si todo esto no fuera suficiente, con los años las cosas empeoraron. Llegó a la presidencia de la FIDE Kirsan Iluzhimov, presidente de Kalmikia, el cual tenía ya un curriculum bastante dudoso. En su pequeño país había sospechas de que este señor había mandado matar a una periodista que le había encontrado turbios manejos en su administración. Nunca se pudo comprobar nada, pero ahí quedó la mancha indeleble.

Además, Kirsan alguna vez declaró que había sido abducido por extraterrestres, cosa que causó algunas risas entre muchos ajedrecistas que empezaron a pensar que el dirigente se estaba volviendo loco. Para colmo, sus nexos con países como Libia no lo tenían en el mejor momento de su vida. Así las cosas.

Karpov, el excampeón mundial, hace unos años decidió tratar de convertirse en el presidente de la FIDE. Hizo una campaña en donde logró obtener mucho dinero, pero no el suficiente para convencer a quienes votaron por Ilumzhinov, quien mantuvo su posición. 

Y si creen que hablamos de pagar dinero a los representantes de los países para que votaran por un candidato u otro, pues sí, hablamos de esa fea práctica de la cual parece que nadie es inmune. Pocos años después, Kasparov entraría a la lucha por ser el que derrocara a Ilumzhinov, pero también fracasó en sus aspiraciones. 

Pero el mundo sigue su marcha y desde hace un par de años Ilumzhinov está de capa caída porque en los Estados Unidos ya lo están investigando financieramente. Aparentemente ha hecho algunas tropelías e incluso, el kalmikio no puede pisar un pie en tierras estadounidenses porque podría ser detenido. 

Por estas presiones, ya el segundo de la FIDE ha tomado las riendas y en las próximas elecciones ya se apuntó como candidato. Este señor se apellida Makropolus y por muchos años apoyó al que ahora vive casi en el destierro.

Sorpresivamente, sin embargo, un subcampeón mundial de pronto se ha lanzado como posible candidato a la FIDE. 

Se trata del británico Nigel Short, que perdió su oportunidad de ser campeón contra un Garry Kasparov que era muy superior, y que ha tenido una larga carrera ajedrecística de gran nivel. Short representa todo lo contrario a

Makropolus y a Ilumzhinov, que, a todo esto, busca reelegirse a pesar de que sus bonos están por los suelos.

No está claro si Short puede de verdad ser un candidato ganador, pero la lucha se hace. Vamos a ver cómo se dan los acontecimientos en los próximos meses.

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Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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