Cataluña: ¿Intervención o nueva República?

Como parte del trámite legislativo, el Senado tendrá que pedir opinión a Puigdemont sobre las medidas propuestas por el gobierno central

Por: Alejandro Gutiérrez / Reportaje/ Prisma Internacional

Madrid, España (apro).— La tensión que se vive por el quiebre institucional y político que representa la posible independencia en Cataluña, derivó en que cualquier gesto sea leído con extrema sensibilidad: este viernes 20, por ejemplo, los tres líderes de la Unión Europea (Eurocámara, Comisión Europea y Consejo de Europa) reciben el premio Princesa de Asturias de la Concordia, de manos del rey Felipe VI.

Que los tres dirigentes de la Eurocámara, Antonio Tajani; de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; y del Consejo de Europa, Donald Tusk, acudan a Oviedo a recibir el galardón, fue interpretado por los medios españoles como un mensaje inequívoco de apoyo y unidad de Europa con España frente a las tensiones con Cataluña.

En Cataluña, el mayor de los Mossos d´Esquadra, Josep Lluís Trapero, fue ovacionado por el público de pie durante el acto de apertura del curso académico del Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC) que inició hoy. No pasó desapercibido que el jefe policial acudiera uniformado, pero sin portar las medallas que le ha otorgado tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional.

Es el primer acto público del jefe policial después de su segunda declaración ante la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, que lo investiga por el delito de sedición por la supuesta pasividad con que actuaron sus elementos en dar apoyo logístico a una de las comisiones judiciales que el 20 de septiembre participaron en la detención de funcionarios de la Generalitat y en diversos cateos para intentar frenar el referéndum. La comisión judicial se vio rodeada por una concentración de independentistas convocada por las redes sociales y se produjeron incidentes.

Trapero deberá comparecer cada 15 días en el juzgado más cercano a su domicilio y tuvo que entregar su pasaporte al juzgado, porque la juez le prohibió salir del país.

El mayor de los Mossos es elevado casi a categoría de héroe por el independentismo en Cataluña, primero por la rápida resolución de los atentados en Barcelona y Cambrils, en agosto pasado, y después por su respuesta engañosa y pasiva a la orden judicial que le obligaba a frenar el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Esta pasividad llevó al gobierno central a enviar a actuar a la Guardia Civil y la Policía Nacional que incurrieron en un uso desproporcionado de la fuerza contra los asistentes a las mesas de votación, imágenes que dieron la vuelta al mundo y son reprobadas hoy por todos los organismos de derechos humanos.

Como figura icónica del independentismo, su rostro incluso aparece en camisetas con una frase que también se volvió viral, cuando respondió (“bueno, pues molt bé, pues adiós”) a un periodista holandés que se molestó porque Trapero contestaba en catalán en una rueda de prensa sobre los atentados, cuando no todos los asistentes entendían la lengua.

Estos dos sucesos se producen la víspera de que este sábado 21, a las 10:00 horas, el Consejo de Ministros apruebe la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución española, para iniciar la intervención de la Generalitat de Cataluña.

El gobierno de Rajoy llega a este Consejo de Ministros con el respaldo de los socialistas (PSOE) y Ciudadanos (C´s). De hecho, Rajoy y el dirigente socialista Pedro Sánchez cerraron un acuerdo para poner en marcha el artículo 155, pero con la condición que la intervención sea “la mínima posible” con el fin de convocar a unas elecciones en Cataluña en enero próximo, según adelantó Eldiario.es.

Los primeros indicios de intervención se darían, precisamente, en los Mossos d´Esquadra, la policía autonómica, que cuenta con 16 mil 783 integrantes, cuerpo policial que tiene su origen en el siglo XVIII, el 24 de diciembre de 1721, por la administración borbónica para contener a los partidarios del archiduque Carlos de Hadsburgo.

En una entrevista en televisión, Carmen Calvo, secretaria de Igualdad del PSOE e integrante de la comisión gobierno-PSOE que diseña los inéditos mecanismos que se pondrán en marcha con el artículo 155, señaló que la intervención incluiría los medios de comunicación públicos de Cataluña, principalmente la televisora TV3.

“La Generalitat, los medios de comunicación y las fuerzas de seguridad tienen que ser neutrales”, dijo la exministra.

Esto hizo que la entrevistadora le repreguntara si eso implicaba intervenir la radio y televisión pública catalana (TV3), a lo que respondió: “Evidentemente, el estado democrático tiene instrumentos democráticos en sí mismos porque de ellos depende la preservación de los derechos y libertades de todos”.

Una vez celebrado el Consejo de Ministros, la decisión pasaría al Senado español, que está listo para cumplir el trámite parlamentario que llevaría a una sesión el viernes 27, donde se aprobaría el plan que proponga el gobierno para la intervención de la Generalitat.

Entre los partidos políticos nacionales más proclives al diálogo consideran que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tendría ese tiempo para dar una última oportunidad para que él mismo convoque a unas elecciones autonómicas para evitar la puesta en funcionamiento de la intervención estatal.

Como parte del trámite legislativo, el Senado tendrá que pedir opinión a Puigdemont sobre las medidas propuestas por el gobierno central.

Una comisión conjunta del Senado cuyas tareas tienen que ver con la comunidad catalana, daría trámite a cada paso del procedimiento, incluida la respuesta de Puigdemont, y luego emitiría un dictamen.

Ese dictamen sería votado en el pleno del Senado, donde el Partido Popular, del presidente Rajoy, tiene mayoría, pero además cuenta con el apoyo de PSOE y Ciudadanos.

Por su parte, el Parlament de Cataluña convocó el lunes 23 a las 10:30 a una Junta de Portavoces para fijar la fecha y el orden del día del próximo pleno.

Como un juego de ajedrez, el independentismo ahora espera el próximo paso del gobierno de Mariano Rajoy, para definir el calendario de su respuesta enfocada a la Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

La estrategia, hasta ahora secreta, fue definida por Junts pel Sí – la coalición con la que gobierna Puigdemont— y la Candidatura d´Unitat Popular (CUP), el partido anticapitalista e independentista que tiene la llave del gobierno catalán y cuya hoja de ruta ha sido fundamental en el esfuerzo independentista.

Por lo pronto, los independentistas harán una demostración de músculo la tarde de este sábado 21, fecha en que está convocada una concentración masiva en Barcelona, en apoyo al desafío soberanista y para pedir la liberación de los presos Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, presidentes de Òmnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana.

Es de esperarse que los independentistas midan sus pasos en función del avance de la estrategia de Madrid para la intervención de Cataluña.

Lo que se prevé es que sea el Parlamento de Cataluña el que dé el paso de levantar la suspensión sobre la DUI, como lo pidió Puigdemont en la sesión del 10 de octubre, para votar la proclamación de la independencia.

A su vez, existen dudas sobre la efectividad de la intervención, luego de que el diputado de la CUP, Benet Salellas, apostó porque los funcionarios de la Generalitat hagan “inaplicable” el artículo 155, que consideran una imposición del gobierno central, el cual sienten que no los representa.

El inédito escenario parece acercarse al que dibujó en su videocolumna el conocido periodista Iñaki Gabilondo donde decía que en los próximos días quizá veremos una nueva república catalana y una comunidad autónoma intervenida, al mismo tiempo y en el mismo territorio.

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