Los retos de Azoulay, nueva directora de la Unesco

Asumirá su cargo a mediados de noviembre próximo

Por: Judith Amador

Ciudad de México (apro).- La nueva directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Audrey Azoulay (París, 1972), asumirá su cargo a mediados de noviembre próximo con más retos de los que se ha propuesto en su programa de trabajo, correspondientes a los objetivos del organismo fundado el 16 de noviembre de 1945.

La exministra de Cultura y Comunicación de Francia, cuya candidatura a la Unesco fue presentada y respaldada por el presidente Emmanuel Macron, llega cuando han decidido dejar la institución Estados Unidos e Israel, acusándola de antisemitismo. Había ya antecedentes de una mala relación. En 2011, durante la administración de Barack Obama, el gobierno estadounidense retiró el apoyo económico tras la admisión de Palestina como Estado miembro.

La profesora en Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana, Raquel Saed, declaró en el noticiero Aristegui Noticias, del pasado viernes, que desde entonces a la fecha el vecino país del norte había acumulado 550 millones de dólares de cuotas pendientes que, sin duda, Donald Trump no estaría dispuesto a pagar.

Tel Aviv también se opuso a la aceptación de Palestina. Y apenas en 2016, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se inconformó con una resolución de la entidad cultural de la ONU, que --según él-- negaba los vínculos históricos y culturales del pueblo israelí con el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones, si bien el documento expresaba que tanta relación tenían los pueblos, culturas y religiones judía como la cristiana y la musulmana, como reportó la agencia Apro en su momento.

Hace tiempo que especialistas y observadores han señalado que la Unesco ha ido perdiendo presencia y peso político, y hasta ha sido involucrada en escándalos de corrupción. En abril de 2007, debió renunciar Peter Smith, director adjunto de Educación, a quien Venezuela señaló por pretender instrumentar una reforma educativa con la contratación de empresas privadas norteamericanas, con evidente filiación republicana, en lugar de expertos de alto nivel de la propia Unesco.

México --habiendo tenido como el segundo director del organismo internacional al intelectual Jaime Torres Bodet, quien renunció porque le disminuyeron el presupuesto--, prefirió mantener a su representante frente a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y retirar al de la Unesco (dejándole la responsabilidad doble al entonces embajador de México en Francia), cuando tuvo la disyuntiva de implementar un plan de austeridad, tema consignado por esta reportera en el semanario Proceso del 7 de febrero de 2010.

Audrey Azoulay llega con una trayectoria que habla de su pluralidad y preocupación por determinados temas. Titulada por el Institut d’Études Politiques de París, es diplomada en Administración por la Lancaster University de Reino Unido. Trabajó en Francia en diversos puestos del sector audiovisual, ha realizado misiones ante la Comisión Europea sobre temas de cultura y comunicación, modernizó los sistemas de ayuda para el cine en el Centre National du Cinéma et de l’Image Animée, y diseñó un plan para la protección del patrimonio en peligro como consejera cultural del presidente François Hollande.

En su proyecto de trabajo se plantea que la misión de la Unesco es más crucial que nunca en un mundo “en el que retroceden algunas libertades fundamentales… hay pueblos obligados a huir en masa de la miseria y de la violencia… en el que la reivindicaciones identitarias o religiosas alimentan las discordias nacionales e internacionales… (y) se materializan las amenazas medioambientales”.

Es mediante la educación, la cultura, la ciencia, el desarrollo sostenible y la defensa de los valores humanos como la Unesco podrá contribuir, considera, pero para ello deberá evolucionar “tanto en la implementación de sus misiones como su organización”.

Su proyecto, expuesto en el portal https://www.audreyazoulay-unesco2017.fr, se divide en cinco apartados: La educación como germen del desarrollo y de igualdad entre sexos, Refundar la ambición cultural para la Unesco, Convertir a la Unesco en un actor de referencia del desarrollo sostenible, y hacer de este espacio un foro intelectual al servicio de los valores universales, asi como aumentar la eficacia de la Unesco en beneficio de todos.

Propone, entre otros aspectos, acentuar la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales como corolario de la protección del patrimonio, y la lucha contra la financiación del terrorismo, y para ello incrementar la eficacia de las convenciones internacionales.

“El otro escollo con el que nos enfrentamos es la uniformización rampante de las culturas. La Unesco ha afirmado con firmeza en su convención de 2005 que la diversidad cultural es una característica esencial de la humanidad que debe valorarse y preservarse en provecho de todos. La diversidad es portadora de tolerancia, de justicia social y de respeto mutuo entre los pueblos y las culturas.”

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