AMLO: “Carpe diem” / En la opinión de José Gil Olmos

Por José Gil Olmos / Proceso/ MX Político

 

Andrés Manuel López Obrador ha propuesto la cuarta transformación del país como el fin ultimo de su gobierno. Sería un cambio tan profundo y del mismo tamaño que la independencia, la reforma y la revolución, según el próximo presidente. Un planteamiento de estos alcances tendría que llegar hasta la más profunda y básica forma de gobernar y de hacer política: el presidencialismo que al propio tabasqueño le gusta ejercer y que también tendría que transformar.

 

“Carpe diem”, es una expresión de raíces latinas que fue concebida por el poeta romano Horacio. De acuerdo con lo encontrado en internet, la traducción literal se refiere a no malgastar el tiempo y según los historiadores la frase completa es “carpe diem quam minimum credula postero”, que podría entenderse como: “aprovecha cada día, no te fíes del mañana”.

 

Esto es lo que al parecer pretende AMLO cuando dijo que quería hacer en seis años lo que habría que hacerse en 12 y con esto marcar la cuarta transformación que requiere el país.

 

Pero más que voluntad propia y de su equipo, un proyecto de esta importancia no se logrará si no se incluye a la ciudadanía, a la sociedad que le dio el voto mayoritario el pasado 1 de julio y que también mandó el mensaje de no estar de acuerdo con la actuación de los partidos políticos que supuestamente la representa en el Congreso de la Unión.

 

La cuarta transformación del país que plantea AMLO no tiene que ser desde las cúpulas sino desde la sociedad que desde hace tiempo ha mandado mensajes claros de hartazgo y rechazo hacia la clase política y empresarial que solo mira hacia sus propios intereses y sus grandes negocios.

 

El famoso Pacto por México de Enrique Peña Nieto fue precisamente con los partidos políticos y con los empresarios, mientras que los diversos sectores de la sociedad fueron marginados de dicho pacto con el cual se reformularon las viejas aspiraciones salinistas de privatizar el petróleo, la luz, la minería, el agua, la educación, la salud y la seguridad, entre otros bienes y servicios que estaban bajo la tutela del Estado.

 

En esta transformación de gobierno, urgente para conseguir mejores niveles de bienestar, también es necesario que haya cambios en la sociedad, incluida la opinión pública, asumiendo la responsabilidad de participar e incidir en la toma de decisiones. La crítica cómoda y denostativa desde el sillón o la silla de la casa será la forma más fácil de hacerlo, lo difícil será participar activamente en las propuestas.

 

De acuerdo con el Foro Internacional de las Plataformas Nacionales de ONG (FIP) hay 10 mil 700 organizaciones no gubernamentales registradas en México, de las cuales el 66% se enfoca en proveer cuidados de salud y el 27% se encuentra en el Distrito Federal.

 

El 80% de los ciudadanos del mundo está de acuerdo en que las organizaciones no gubernamentales (ONG) facilitan el involucramiento en un cambio social positivo, asegura la FIP.

 

Muchas otras organizaciones sociales que han emergido a raíz de la crisis de inseguridad, agrupaciones de familiares de víctimas de la violencia, son actores sociales del cambio y no están registradas.

 

El gobierno de Enrique Peña Nieto dejará un país con una deuda externa pública histórica de 44 mil 500 millones de pesos que representa el 40% de la economía nacional; deuda pública por 10 billones de pesos, la más alta de la que se tiene registro; crecimiento económico de 2.4%, desempleo del 51% de la población económicamente activa y 52 millones de pobres.

 

Además de eso, dejará un legado con los más altos índices delictivos desde el 2012, con 913 mil presuntos delitos registrados solo en este medio año según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública; más de 90 mil asesinatos violentos en el marco de la guerra contra el narcotráfico; así como 21 mil 26 desaparecidos que se suman a los 13 mil 722 registrados en el sexenio de Felipe Calderón, según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas.

 

Con retos de este tamaño, para lograr la cuarta transformación del país planteada por AMLO es que cobra mayor importancia la participación ciudadana, porque es claro que no será suficiente la sola actuación de gobierno o de los legisladores.

 

Por cierto…las consultas ciudadanas en temas de pacificación, la construcción del nuevo aeropuerto y la reforma educativa que plantean los miembros del gabinete de López Obrador ya empezaron antes de entrar en funciones. El punto importante no es que las realicen sino como pondrán en práctica las propuestas que se planteen en estos foros.

 

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FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

 

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