Baja California, el maniobrerismo de Morena / En opinión de Arturo Rodríguez  

Redacción MX Político.- Las condiciones están puestas para que Baja California viva un intenso proceso poselectoral con consecuencias tempranas para el proyecto político autonombrado Cuarta Transformación. Y la primera advertencia es el atropello que escandalizó a los diferentes actores políticos cuando, el pasado lunes 8, el Congreso local aprobó una ampliación de período de gobierno de dos a cinco años.

Si algo define lo ocurrido en la norteña entidad es el desaseo. Y el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador reeditó los vicios, irregularidades e ilegalidades por el afán de convertir en gobernador de ese estado a Jaime Bonilla.

Empresario de medios con larga residencia en California, Estados Unidos, donde militó en el Partido Republicano hasta hace poco, y fue funcionario de Otay, Bonilla se ha convertido en el talón de Aquiles del morenismo que se expande desde hace un año en cargos de elección popular.

El problema es debido a la forma en que fue impuesto candidato, las dudas sobre el tiempo de su militancia partidista en Estados Unidos y su obstinación, recién materializada, por conseguir que el período de dos años para el que fue electo se amplíe a cinco años.

En poco tiempo se ha ganado una fama por no respetar acuerdos, una conducta indispensable en la política –y en la vida-- que a finales del año pasado fue ampliamente evidenciada al romper su alianza con el movimiento que encabeza en aquella entidad Jaime Martínez Veloz, a quien Bonilla le propuso buscar la gubernatura de dos años para lanzarse él en 2021.

De repente, la jugada cambió. Bonilla quería ser gobernador, extender su período a cinco años, y convenció a Martínez Veloz de asumir la candidatura a la alcaldía de Tijuana, pero una vez más rompió el acuerdo y Morena abanderó a Arturo González Cruz, otro influyente empresario.

 

No dio la cara. La decisión fue impuesta en acuerdo con la dirigencia de Yeidckol Polevnsky, que envió a Leonel Godoy para la imposición, mediante el deficiente mecanismo de la encuesta (que bien podría llamarse “de los otros datos”), motivo de múltiples inconformidades ahí y en otras latitudes, por la falta de transparencia en su realización.

Godoy, emisario de Polevnsky en Baja California, que recién lo acaba de incorporar al comité nacional como secretario de Organización, provocó una escisión morenista, especialmente a partir de que la dirigente defendiera su encuesta secreta y descalificara a Martínez Veloz, paradójicamente, por lo que es ya común en todo Morena: provenir de otro partido.

La candidatura se apuntaló cuando, en medio de la ruptura, el presidente Andrés Manuel López Obrador viajó a Baja California y accedió a difundir una fotografía con Jaime Bonilla, al más puro estilo del entrelineado de viejo cuño.

El impacto en las urnas fue mínimo, aunque la postulación del disidente Martínez Veloz por el PRD posibilitó a ese partido avanzar electoralmente, en un momento propicio para su extinción.

No obstante el resultado electoral, ha mantenido la impugnación contra Bonilla por su militancia republicana, lo que por la vía judicial tendría que generar consecuencias, de no ser por la laxitud y discrecionalidad del sistema judicial electoral que aún está por resolver.

Jaime Bonilla está de plácemes, pues luego de una primera negativa del Congreso local, el ahora gobernador electo consiguió que la bancada panista aprobara la ampliación del período, lo que ha desatado las críticas de consejeros electoral nacionales, actores políticos de oposición e inclusive en las filas de Morena, o en excesos como el de Cuauhtémoc Cárdenas, que ve en lo ocurrido el preámbulo de acciones similares en todo el país.

El presidente López Obrador ya optó por mostrar aparente distancia. No quiso abordar el asunto que dejó en manos del Poder Judicial --una vez más el entrelineado--.

En medio del escándalo, han quedado al descubierto los intereses económicos privados en relación con el agua, cuya dimensión, muy en la experiencia pública de Bonilla en el lado americano, es binacional y parece ser la clave del maniobrerismo bajacaliforniano de estos días.

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fjb

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