Espejo ciudadano: Elecciones rojas/ Por Osiris Villanueva

​​Por Osiris Villanueva 

De acuerdo al Instituto Nacional Electoral, en lo que va del proceso electoral 2018 se han registrado 14 asesinatos de candidatos; se incluye al militante del Revolucionario Institucional que competía por el distrito 17, de Guerrero, balaceado el día de ayer.

Esta cifra contrasta de manera alarmante con los 5 decesos de 2012 y de los 6 que se registraron en 2006. Esta es la elección más violenta desde hace más de una década.

Quizá se pueda pensar que está bien, que como son políticos están metidos en “algo” o que se lo merecen por robar; sin embargo, la realidad es muy distinta. Es necesario recordar que “esos” políticos también son ciudadanos, vecinos de unos, amigos de otros, familiares de algunos, y su muerte es otro síntoma de lo mal que lo estamos haciendo como Estado.

A estos números se les pueden sumar las más de 200 agresiones a los Capacitadores Electorales, o bien, los 88 homicidios a políticos reportados por la consultoría Etellekt. Si aún con estas cifras no le parece preocupante el panorama, podemos continuar con otras.

De acuerdo al Informe de Víctimas de Homicidio, Secuestro y Extorsión, en 2017 se reportaron 46 mil 702 homicidios, mil 390 secuestros y 5 mil 786 casos de extorsión, números que corresponden sólo al número de averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas por los Ministerios Públicos.

Se trata pues, de 127 asesinatos diarios en nuestro país que van más allá de culpar a un partido político, a un servidor público o al último sexenio. Se trata de reconocer la violencia como un problema que atraviesa cada aspecto social que nos imaginemos y pasa por la corrupción, la intolerancia, la falta de empleos, la descomposición del tejido social, la pérdida de principios y el olvido del valor que le damos a la vida.

Sí, es culpa de los acuerdos cupulares, de la permisión a los grupos delictivos, de la falta de programas de gobiernos efectivos; pero, también es culpa de una obstinación absurda por atacar a los otros ¿duda al respecto?

Hay una invitación abierta a entrar a sus redes sociodigitales, olvide las agresiones a las páginas o cuentas que –no- son manejadas por los candidatos, revise las conversaciones de sus pares, de sus contactos más cercanos y amigos que no frecuenta desde hace unos meses. Desde que empezó la campaña electoral hay más reconocimiento por afiliaciones partidistas que por gustos musicales.

Pero la cosa no se detiene en esta evidente diferencia que hace –literalmente- perder amigos, los viejos conocidos se convierten en enemigos, se eliminan y bloquean cuentas al por mayor y sí… eso contribuye a la crispación, a los ataques y sí, a la violencia.

Son tiempos en que se le debe dar apertura al debate, con ideas, con los oídos dispuestos a escuchar algo diferente e incluso opuesto, a debatir sin pelear, a respetar, a convencer sin obligar.

Son tiempos de elecciones rojas donde cada ciudadano toma una posición, lo urgente es que tengamos la capacidad de ver a los otros y de tener el valor, la inteligencia y la madurez de reconocer que no hay salvadores ni villanos, ni Dios ni Diablo y, que la construcción del país de nuestro sueño democrático, se realizará no por un color, ni mucho menos por un héroe; si lo logramos será por todos, de todas las posiciones, de todos los colores pero empujando en la misma dirección.

 

Osiris Villanueva, comunicóloga egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Colaboradora en campañas electorales desde 2008. Trabajó en gobiernos locales de la CDMX. La Comunicación Política y ciudadanía como pilares de la democracia. 

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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