La educación sexual infantil no solo se da en las aulas / En la opinión de Nico Barya

Por Nico Barya

Pese a que la introducción de la educación sexual en las escuelas ha causado diversos grupos de oposición en el mundo, es importante saber  que esta no solo se da en las aulas, sino en cualquier lugar donde  lxs pequeñxs estén expuestos a mensajes relativos a esta importante área del ser humano, aunque no sea de manera formal y tenga altas dosis de violencia.

Úrsula tiene 8 años y cada mañana, camino a la escuela, desde el vidrio del coche de su mamá ve los periódicos en la calle. Uno de ellos llama especialmente su atención, pues en la portada casi siempre hay alguna mujer muy bella con poca ropa y al lado un cuerpo inmóvil, a veces lleno de sangre.

La niña, que cursa el tercero de primaria, ha visto este tipo de imágenes tantas veces, que cree que es algo normal, aunque le resulta muy extraño que la gente compre esos diarios, con fotos tan feas, según piensa.

En fin, siente que lo anterior, sumado a las escenas con besos y caricias que ha visto en las novelas de su abuelita, más los comerciales de condones que pasan en la TV cuando se desvela, le han dado un panorama más amplio del sexo. Su mamá, ni su papá hablan de eso en casa, aunque sus amiguitos en la escuela saben bastante y le han contado algunas cosas.

Cuando yo veo este tipo de brusquedad en los medios de comunicación, recuerdo a un ex roomie español, también periodista, que me decía con un fuerte gesto de sorpresa “¡pero, no entiendo cómo permiten eso en México!”, gritaba indignado este amigo, mientras me platicaba que en su país eso está prohibido.

Así, pese a que en varios países hay un cuidado para no fomentar la violencia sexual a través de ciertos canales de comunicación, en el mundo continúa un gran debate sobre la educación sexual en las escuelas, mayormente en lo relativo al tema del género, ya que algunas personas sienten que esto volverá a sus hijos homosexuales. Tuve el disgusto de escuchar lo anterior cuando entrevistaba en Canadá a una pareja que se oponía al nuevo plan de educación sexual que tienen las escuelas del país de la hoja de maple desde el kínder, la cual inició este 2018.

Para las expertas en sexualidad humana Esther Corona y Gema Ortiz la educación sexual funciona más o menos así: “puede darse formal o informalmente. Denominamos educación sexual informal a la que se da en forma no sistemática, como parte de la vida cotidiana y que generalmente no tiene propósitos conscientes”, destaca el libro “Hablemos de educación y salud sexual”.

Ante el citado panorama, en el que los menores reciben gran cantidad de información sobre sexualidad (aunque no siempre la mejor, ni la más adecuada para su edad), resulta imprescindible darles la orientación adecuada, de manos de  personas capacitadas, que puedan servir de guía en su camino al descubrimiento de la sexualidad humana, que se hace presente en diferentes aspectos de nuestra vida cotidiana y sin importar edad, sexo, religión o estrato social.

En México, 4.5 millones de niños mexicanos son víctimas de violencia sexual,  según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lo cual se retrata en las altas tasas de embarazo en adolescentes, la gran distribución de material de pornografía infantil y un sin número de acciones que entorpecen el desarrollo psicosexual de los pequeñitos.

Las negras cifras nos dan una pista clara del arduo trabajo que falta hacer respecto a la educación sexual en el país y que está llegando a los menores por los canales menos adecuados, ni en su casa, ni en la escuela, sino en la TV, con los amigos, en la publicidad, en la calle y hasta en juegos de video.

En las primarias o secundarias, lxs niñxs tienen acceso a una limitada educación sexual, la cual desde hace varios años, se ha basado principalmente en cuestiones biológicas, que dejan de lado las relaciones afectivas y el erotismo, componentes integrales de la sexualidad humana, según explica el Dr. En sexualidad Eusebio Rubio, presidente de la Asociación Mexicana de Salud Sexual.

Quieran o no ciertos adultos, la educación sexual está presente en todos los ámbitos de nuestra vida. Así, todos somos corresponsables de mostrarles a los pequeños la forma más saludable (física y psicológicamente) de desarrollar su sexualidad, para que puedan aprender a que esta no debe estar ligada a la violencia… que ver a una mujer con poca ropa y un muerto al lado, no es algo que deba ser normalizado.

La sexualidad humana debe ser mostrada como algo bello, que forma parte de nosotrxs y su educación debe comenzar en la escuela primaria y continuar en todos los niveles, tanto formales como no formales.

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Nico Barya, periodista y educadora sexual infantil, que ve la niñez como un punto de luz, que no hay que dejar que se apague nunca. Educación sexual integral, que funja como un contrapeso para la gran ola de violencia que vive el país: ¡prevención!

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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