La transición necesaria: instituciones fuertes y democráticas/ En la opinión de Karina Kloster

Por Karina Kloster

 

El candidato electo a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, ha declarado insistentemente que combatiendo a la corrupción se generará la posibilidad de obtener mejores resultados en la distribución de la riqueza y la igualdad de oportunidades en nuestro país. Desde mi perspectiva sólo la defensa ciudadana de las instituciones democráticas logrará este propósito. 

 

Estando en el crecimiento económico vinculado al desenvolvimiento del sistema capitalista, supone que va a realizarse a partir de crisis recurrentes. Estas crisis han producido al menos desde el “fracaso” de estado de bienestar de posguerra -los treinta dorados-, el avance de las políticas neoliberales basadas en la democracia puramente procedimental y una apabullante embestida de ideas conservadoras basadas en el éxito personal, la alegoría al trabajo como mecanismo de merecimiento y el consumo como condición de progreso.

 

Pero las políticas neoliberales generaron un tipo de desarrollo basado en el abaratamiento de la mano de obra, a partir de la construcción de un excepcional ejército de reserva y la exclusión social, lo que constituye un límite interno al crecimiento. Por otra parte, aunado a la exclusión social se desarrolló al mismo tiempo una conciencia ambiental cada vez más importante, lo que nos hace considerar que cada vez más es el ambiente y los recursos que se encuentran en él, lo que nos coloca ante un límite externo al desarrollo y crecimiento.

 

Para que este crecimiento tuviera lugar, se produjo un achicamiento de estado, la consecuencia fue que se logró crecimiento económico basado en el aumento de la desigualdad.  Por lo tanto el problema económico y el político están íntimamente vinculados y se relacionan a partir de la idea de poder. 

 

Hubo una transformación del carácter social del estado y de quienes detentan el poder, lo que condujo a que se aislara y autonomizara cada vez más la esfera del gobierno y los representantes y se perdiera la confianza en las capacidades para generar las garantías ciudadanas de bienestar social.

 

El punto es que el achicamiento del estado y la exclusión social condujeron al debilitamiento de las instituciones y de la confianza en la capacidad de generar políticas incluyentes, debido a que en el propio manejo del estado se consolidó una estructura de poder que sólo produjo mayor desequilibrio social.

 

Actualmente, la histórica disyuntiva entre crecimiento y desigualdad está siendo discutida y aparece cada vez más evidencia acerca de que es posible crecer con igualdad.  Es más, aparece la necesidad cada vez más apremiante de que exista crecimiento económico con igualdad de oportunidades para que los proyectos de Estado sean más exitosos y menos costosos. Por el contrario, mantener la desigualdad genera problemas de interacción social (cohesión del tejido social), creación de capital social, confianza interpersonal y la imposibilidad de construir una institucionalidad fuerte.

 

Esto conduce de manera lógica a la idea de que una institucionalidad fuerte sólo se consigue a partir de procesos democráticos que generen consensos y energía social para la construcción de un proyecto colectivo.  Por lo tanto, la batalla también es cultural.  “El gran triunfo del neoliberalismo es habernos convencido de que no hay alternativa”, aseguró Naomí Klein en una entrevista.  Algunos países de América Latina mostraron al mundo que sí la hay.

 

A partir del inicio del nuevo siglo, se impulsaron alternativas a esta realidad.  Uno de los éxitos obtenidos fue sacar de la pobreza a una gran parte de la población.  Dado que la  pobreza es una relación social entre las personas y las cosas, históricamente producida, el diseño de políticas estatales puede ayudar a solventar lo que el propio sistema produce, aunque las contradicciones estarán permanentemente presentes hasta que se logre transformar el tipo de organización de la sociedad.

 

Para ello preciso que cada vez más cantidad de personas logren comprender que las instituciones que tenemos son la expresión de lo que somos como sociedad.  Hay sentar las bases para una inclusión social amplia.  El estado debe promover políticas para generar capacidades que permitan comprender que  “nosotros somos la sociedad en acción”.

 

Se debe cambiar el paradigma de desarrollo.  Poner en entredicho la idea de éxito personal y que el consumo sea la medida del éxito.   Que en la vida la gente no recibe lo que merece sino lo que logra construir a partir de sus deseos.  Que no hay justicia inmanente, sino la posibilidad de generar distribución equitativa socialmente organizada.

 

Una sociedad civil organizada puede aportar a la construcción de procesos democráticos. 

 

La democracia es solo una utopía que sólo nos indica  hacia dónde debemos avanzar.  Hacia una sociedad más incluyente de todas las capacidades. Sólo así desarrollaremos la humanidad que es posible desear.  Sólo así avanzaremos hacia esa expresión de deseo llamada futuro.

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FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

Karina Kloster es socióloga por la Universidad de Buenos Aires, maestra por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-México) y doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la unam. Es profesora investigadora en la uacm- Cuautepec y profesora de asignatura en la unam. Coordina desde 2010 el Grupo Interdisciplinar de Estudios sobre Conflictos por el Agua (giesca) y pertenece a la Red de Investigadores Sociales Sobre el Agua (rissa) y Waterlat-Gobacit. En Argentina fue miembro del Programa de Investigaciones sobre Cambio Social (P.I.Ca.So.) dirigido por Juan Carlos Marín, y en los últimos años, en México, ha colaborado con diversas investigaciones sobre la problemática del agua en la Flacso-México, coordinados por la doctora Ma. Luisa Torregrosa. Acaba de publicar los libros “Las luchas por el agua en México: 1990-2010”; y “Conflicto y violencias en América Latina”, ambos editados por la UACM.

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

 

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