Olga Sánchez Cordero, otra pifia de AMLO/ En la opinión de Ernesto Villanueva

Por Ernesto Villanueva/ Apro

No tengo la menor duda sobre el trabajo comprometido con el interés público de la ministra Olga Sánchez Cordero a su paso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Lo vimos todos. Me sorprende, empero, su desconocimiento de las reglas básicas de la Constitución y la ley en materia electoral que debió haber revisado tanto ella como el equipo de abogados de Morena al incorporarla a la lista de candidatos plurinominales al Senado de la República.

El tema es que la ministra en retiro Sánchez Cordero no es elegible para ser senadora de la República por una disposición constitucional.

En efecto, el artículo 55, fracción V, párrafo segundo, que a la letra dice que para ser diputado se requiere: “No ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni Magistrado, ni Secretario del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ni Consejero Presidente o consejero electoral en los consejos General, locales o distritales del Instituto Nacional Electoral, ni Secretario Ejecutivo, Director Ejecutivo o personal profesional directivo del propio Instituto, salvo que se hubiere separado de su encargo, de manera definitiva, tres años antes del día de la elección.” (Cursivas mías).

Y el artículo 58 dispone que: “Para ser senador se requieren los mismos requisitos que para ser diputado, excepto el de la edad, que será la de 25 años cumplidos el día de la elección”.

Como es sabido, la ministra Sánchez Cordero terminó su periodo en noviembre de 2015, por lo cual hubiera debido renunciar a su encargo en la Corte en julio del mismo año, no el 29 de noviembre como así sucedió, no porque renunciara sino porque había terminado su periodo.

De esta suerte, incumple con ello lo dispuesto por el artículo 55 correlacionado con el 58 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al faltarle poco menos de 4 meses para que hubiera podido ser registrada ante el INE.

Y estos requisitos no son aproximados, sino que se requiere cumplirlos a la letra del texto de la Carta Magna.

De esta forma, la ministra en retiro Sánchez Cordero incumple uno de los requisitos para ser registrada como candidata a senadora plurinominal (y hubiera sido lo mismo si hubiera querido contender como candidata uninominal o por mayoría relativa).

Tiene toda la razón el distinguido jurista Jaime Cárdenas Gracia, abogado de Andrés Manuel López Obrador, quien ha señalado en su cuenta de Twitter: “El pragmatismo es una vía en la política pero sin principios no es nada. En MORENA de eso se debe ser consciente. Además, los aspectos jurídicos formales deben ser cuidados. Las postulaciones al Senado de Gómez Urrutia y Sánchez Cordero inelegibles. No hay triunfos asegurados”.

Es grave que no se respeten los mínimos que la Constitución disponen, y Jaime- me imagino- para cuidar su prestigio bien ganado, no optó por la puerta falsa de tratar de justificar lo injustificable y con todas sus letras lo ha dicho: son inelegibles.

Mala señal que la Constitución y la ley se subordinen a interés político por muy loables y buenos que sean (me refiero a la ministra Sánchez Cordero, de ninguna forma a “Napo” Gómez Urrutia).

La verticalidad de ideas de Andrés Manuel empieza a ser torpedeada con razón. ¿Qué necesidad de abrir frentes innecesarios?

evillanueva99@yahoo.com

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