Populismos / En la opinión de Bruno Torres

Por Bruno Torres

 

Populista se ha convertido en un adjetivo que descalifica de antemano las intenciones de algunos políticos. Populismo, el sustantivo, es más complicado de definir y su significado ha evolucionado históricamente. El populismo de Perón no se relaciona con la plataforma agraria del partido del pueblo en los Estados Unidos a fines del siglo XIX. Por ello, conviene analizar las distintas definiciones de un concepto ambiguo que se ha convertido, como adjetivo, en una forma de descalificación fácil y constante en la arena política. La elección de 2018 en México no es la excepción. ¿A qué se refiere Ricardo Anaya cuando acusa el populismo destructor de López Obrador? ¿Por qué la renta básica universal propuesta por el propio Anaya es una propuesta populista como ha acusado el PRI?

 

En una conferencia celebrada en Montevideo, Uruguay, recientemente, Ricardo Yocelevzky, quien fue mi director de tesis en la Universidad Autónoma Metropolitana, revisó los usos y abusos del populismo en la discusión teórica y también en la práctica política. Mi profesor nos remite al libro de Ionescu y Gellner titulado Populism. Its meanings and national characteristics, resultado de un encuentro intelectual organizado en la Escuela de Economía de Londres en 1967 y que pretendía ubicar el concepto en la realidad de esa época. A nivel internacional, eran tiempos de la Guerra Fría y el proceso de descolonización de algunos países daba pie para entender un fenómeno político que no podía describirse bajo los parámetros de la democracia pero tampoco del socialismo.

 

Yocelevzky también nos remite a un documento de trabajo de Dornbusch y Edwards del Banco Mundial publicado en 1989. En este caso, el populismo está relacionado con una visión económica que enfatiza el crecimiento y redistribución del ingreso restando importancia a los riesgos de la inflación y causando finanzas deficitarias, este estudio analiza el mandato de Salvador Allende en Chile y de Alan García en Perú. Bajo esta óptica, un gobernante populista aplica políticas antimercado orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población solo en el corto plazo. Para los economistas neoliberales es un espejismo.

 

¿Qué rasgos tienen en común los proyectos populistas? Para Yocelevzky hay elementos ideológicos que aparecen asociados al populismo desde los primeros intentos de definición hasta la actualidad: el nacionalismo como ideología y el corporativismo como proyecto de organización social. Aunque son elementos modernos, se caracterizan por su conexión con el pasado como garantía de legitimidad y estabilidad. En su opinión, el sentido peyorativo del término populista está asociado a una visión aristocrática, según la cual el pueblo es el vulgo, lo ordinario o el mal gusto. Aunque se piensa que el populismo tiene líderes de base popular, esto no es necesariamente cierto. Podríamos confrontar la lista nacional propuesta por Morena para el Senado de la República, ¿son Germán Martínez o Napoleón Gómez Urrutia herederos de las reivindicaciones del pueblo llano?

 

El populismo es una realidad elusiva, que se puede tornar contradictoria en cada caso y que no surge bajo las mismas condiciones en todo lugar y en todo momento. Chávez fue populista pero también lo es Trump, que no tiene nada del primero. Un empresario que podría nombrar cónsul a su caballo, como lo hizo Calígula, y cuya popularidad se basó, en parte, en una idea de restablecer el valor de lo estadounidense a partir de la exaltación de una minoría blanca y acomodada y en contra de los inmigrantes provenientes de cualquier parte del mundo. El populismo no se basa en estructuras partidarias; sin embargo, tampoco puede definirse solo a partir de las cualidades de quien lo encabeza.

 

¿A qué ciudadanía le interesa saber quién es un populista y quién no? En realidad lo grave de nuestros días es que los políticos que están jugando a ganar la elección de este año descalifiquen sin comprender el concepto o apelando a su uso emotivo sin entrar a la discusión académica; como si la realidad fuera lo bastante buena para no querer un régimen político distinto. El populismo es pretexto para sembrar dudas sobre la capacidad de gobernar de alguien, pero seamos serios, esa capacidad tiene que ver, antes que con las distintas definiciones del término, con las condiciones específicas del contexto de México, en donde, por lo que muestran prácticamente todas las encuestas sí hay un pueblo muy molesto con la forma como se ha gobernado.

 

FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

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