Un Presidente “desconectado de la realidad” y un valiente doctor / En opinión de Francisco Garfias

Al doctor Carlos Leal, especialista del Instituto Nacional de Pediatría, no le importa que lo corran por la valiente denuncia que se apresta a hacer: la falta de los insumos en los hospitales públicos para niños con cáncer y sus posibles consecuencias.

Leal no es un conservador aliado con las farmacéuticas a las que se les quitó el negocio de las medicinas. Tampoco un conspirador contra la 4T, ni un aliado de Felipe Calderón.

Es un indignado oncólogo pediatra, con más de 30 años de experiencia, que se atreve a exponer públicamente las graves carencias que le impiden realizar su actividad profesional adecuadamente: salvar vidas de niños gravemente enfermos.

En medio del caos en que está convertida la transición del Seguro Popular al Instituto de la Salud para el Bienestar (Insabi), con el consiguiente impacto sobre la población sin seguro social, el doctor  salió del búnker de radioterapia del Instituto para hacer esa denuncia.

Nos dice que desde hace 15 días falta en el INP una droga básica, llamada ifosfamida, para tratamiento de “tumores sólidos” en los niños.

“La estamos reemplazando con un medicamento que se llama ciclofosfamida, que es como primo, pero que no es tan bueno para penetrar algunos sitios como el cerebro”, precisa.

Leal es encargado de hospitalización en el Instituto, por ahora. Tiene 14 días firmando recetas con el medicamento substituto “porque no hay ifosfamida”.

No solicita el anonimato. “Puede poner mi nombre. Estoy en rango de jubilación. Ya no le temo a nada”, subraya.

Enseguida habla de las posibles consecuencias en los niños con cáncer por la utilización del medicamento substituto:

“Al modificarse los protocolos se modifican resultados. Si yo le pongo una tuerca del tres y medio en vez de una tuerca del tres, el resultado se verá afectado. Estamos haciendo esto en niños con cáncer de todo el país”, protesta.


 * El doctor sostiene que el Instituto Nacional de Pediatría no es el único con problemas de insumos. Nos da una lista de hospitales, donde trabajan sus colegas y alumnos que padecen la misma situación:

El Hospital 20 de Noviembre no tiene platino ni ifosfamida.

El Hospital Central Militar tiene desabasto de quimioterapia en niños.

El Hospital Infantil de Tlaxcala no tiene ningún insumo.

El Hospital Infantil de México tiene déficit importante del medicamento.

El Hospital de Pemex no tiene fármacos desde hace algunas semanas.

El Centro Médico de Occidente y el Centro Médico Nacional andan en las mismas.

“Nadie dice nada porque les da miedo que los corran, pero lejos de ser un problema partidista, tenemos un problema de salud grave en este país”, subraya.


 * Los protocolos de quimioterapia están diseñados para aplicarse como recetas de cocina; día uno, droga A; día ocho, droga B, día 15, droga C. “Cuando se hace esto, el resultado es lo que dice el protocolo internacional”, señala.

Y agrega: “Cuando yo a una mamá le digo que se cura 80 por ciento de los casos es porque estoy siguiendo las reglas del protocolo que estoy utilizando. Al estar cubriendo estos déficits con drogas distintas, a tiempos distintos, estamos modificando los resultados establecidos para un protocolo”.


 * Por cierto que el diputado Juan Carlos Romero Hicks nos dijo ayer que el PAN lanzó un reto al desconfiado López Obrador para ir conjuntamente —sin aviso previo— a hospitales públicos, seleccionados en un sorteo.

La idea es visitar conjuntamente esos hospitales, acompañados de especialistas de confianza, “y vayamos personalmente a verificar, sin avanzadas”.

Y si no quiere que lo acompañen los panistas “que el Presidente vaya, entreviste a los médicos, al personal de salud y a los enfermos, a fin de que se dé cuenta de lo que realmente ocurre en Neurología, Nutrición, Cardiología, Pediatría, Siquiatría, que son institutos que le han dado un prestigio a la medicina mexicana”, dijo.

Sintetizó: “tenemos un Presidente que está desconectado de la realidad”.

 

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