Que un año no es nada… / En opinión de Moisés Sánchez Limón


Redacción MX Político.- En efecto, el de la corrupción es el problema toral que debe combatirse sin tregua porque es la raíz de la enfermedad que dañó a la estructura gubernamental, en sus tres niveles, y pervirtió toda actividad social y económica porque la política prohijó este mal canceroso que alcanza a la pretendida 4T.

Pero, esta tarea no puede sustentarse en la polarización social ni mucho menos calificar como enemigo a vencer al que piensa diferente porque la consecuencia estará en el riesgo de la guerra civil, una de tantas como la historia de la humanidad registra en el llamado mundo civilizado.

Han sido movimientos que en el México decimonónico dividido, agitaron al país en busca de su identidad de independencia, status que se movió en los radicalismos que el sabelotodo señorpresidente atisba en la vertiente que da vida a su propuesta de la 4T.

¿Y quiénes han ganado en estos movimientos? ¿Quiénes en la guerra de independencia, en la de reforma y el movimiento revolucionario que defenestró a un dictador? Sí, un dictador que, al estilo Evo catapultó al México de ese siglo de claroscuros en vías de la modernidad pero pretendió perpetuarse en el poder con sus herederos descendientes de Los Científicos, que por ahí andan en esos estancos del poder económico que el prócer ha insistido en que ya lo separó del poder político, pese a las fotos de camaradas, acuerdos, apretones de manos y palmadas en la espalda con sonrisas de variado cinismo cuando no de complicidad.

¿Un año de cambios? Un año de ofertas, un año de tropezones y ausencia de obra real, un año en la tarea de desmantelar a esa estructura que huele a neoliberal, que sabe a neoliberal y que ahí está en la vigencia de los programas que han cambiado de nombre mas no de objetivos de perverso clientelismo.

Un año de fe, esperanza y caridad; 365 días que transitan en la mascarada y la opereta, en la enorme capacidad de mantener la atención de millones de ciudadanos que votaron por el prócer y que ansían ver empalada en la Plaza Mayor zalea del enemigo, sí, enemigo no contrincante, como consideran al que no milita en Morena, al que no le aplaude al Santo Niño Fidencio ni se santigua al término de la homilía matutina de lunes a viernes.

Que un año no es nada, paráfrasis del tango que resta importancia al dolor de la vida sin vida y sin amor…
Ahí, en la Plaza Mayor el símil de aquella solicitud de perdón de don Pepe López Portillo a los pobres y desposeídos primero con la promesa de cumplirles, en aquel discurso de toma de posesión en diciembre de 1976 y luego en la pieza oratoria del diciembre de 1982 cuando el daño estaba hecho y el Sistema Alimentario había sido un fracaso porque no sació el hambre de esos millones de miserables que esperaron seis años el pan prometido y nunca pudieron saber a ciencia cierta de qué se trató aquella arenga presidencia del boom petrolero para que los mexicanos, nos preparáramos para administrar la riqueza.

Ahí en la Plaza Mayor, cuando aún se escuchaba el eco de la populachera Sonora Santanera, el señorpresidente pedía un periodo de gracia porque, porque, ¿por qué?

Ni Tren Maya ni refinería de Dos Bocas ni tren Transístmico ni Santa Lucía ni evidencia alguna de las cien universidades, sí, universidades Benito Juárez García. Pero, sí mucha evidencia de desempleo en la burocracia, de genuflexiones de aquellos líderes hasta hace poco big star del priismo, de voluntades dobladas por el cancerbero de la 4T, el jefe de la UIF que tiene los expedientes fiscales de todo México, todo…

Y el señorpresidente que presume avances y su gabinetazo no se atreve a responder, no cuestiona y sí repite el mismo discurso, éste que alude a la maravilla del México Feliz de Andrés Manuel, porque todos debemos ser felices por decreto mientras el salvaje crimen organizado se extiende como poder fáctico que, para prosperar, debe corromper, debe repartir, debe llegar a acuerdos con el poder político.

Que un año no es nada y desde el Poder Legislativo, el alfil Mario Delgado Carrillo aspira a ser el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional, al maltratado instituto que se constituyó con todo ese andamiaje del PRD y de los decepcionados priistas y panistas y, en fin, políticos que se treparon al tren de la rabia y el hartazgo, de esos que en silencio se repetían estamos hasta la madre pero nunca hicieron esfuerzo alguno para cambiar en sus estancos de siglas rimbombantes y revolucionarias.

Pero, Morena ha caído en esa misma condición porque al fin tiene el ADN del perredismo fundamentalista, el violento y del todo o nada, del priismo que se divide posiciones y asume carácter trepador y oportunista como aquellos panistas que no tienen rubor en haber cambiado radicalmente de ideología, negándose en raíz y futuro. ¡Vaya ejemplos!

--Diputado, sobre la declaración de Hugo Erick, que asegura que el Presidente está muy descontento con los diputados de Morena y que podría renunciar al partido, ¿qué opinión le merece?—preguntan a Mario Delgado Carrillo, el itamita lopezobradorista de la 4T, coordinador de la diputación federal del PRD.

--No’mbre, a ver, el Presidente está contento y reconocido con el trabajo que hemos hecho los diputados de Morena aquí en la Cámara, pues imagínense, cómo inició el Presidente de la República su informe, haciendo un recuento de la gran cantidad de reformas que hemos hecho, cambios a la Constitución.
Y de su dicho de que los medios de comunicación y la derecha están tratando de mostrar un país que está en el caos, Delgado responde breve: “Sí, claro”.

--¿Cree usted que los medios de comunicación están mostrando esto?, de la derecha no lo sé, pero de verdad cree que los medios de comunicación…
--Mira –Delgado--, está claro que la derecha, los conservadores, están se radicalizando en el país, quieren generar polarización y lo que yo les decía ayer a los legisladores es que no permitamos que la derecha se reorganice; el movimiento tiene que seguir creciendo, tiene que seguir ocupando nuevos espacios, convenciendo a más gente, a más grupos, a causas, liderazgos para que la transformación nos dure muchos años.

¿En serio, Mario, en serio? ¿Los medios y la derecha radicalizan al país? ¿No ves ni escuchas al señorpresidente en las mañaneras y en sus discursos de campaña permanente?

Pero, vaya, Mario Delgado aterriza la razón de ese año de gracia solicitado por el licenciado López Obrador. A saber:
“El Presidente nos decía el domingo que el 2020 va a ser un año clave, el año de la consolidación de la transformación para que ésta se vuelva irreversible. 

Entonces,  ése es un trabajo de todos los días, que los legisladores debemos asumir como una batalla nuestra, el seguir impulsando a la transformación, el convertirnos en promotores permanentes de la transformación para que el bloque conservador no se pueda reorganizar”.

La declaración de guerra, sin duda. Acá los buenos, los morenos, los de la 4T imbatibles. En la acera de enfrente los conservadores. ¿Quién polariza? ¿Quién enfrenta? ¿Un año más para dividir más? Dice mi compadre Camacho: No tienen llenadera. Y agregaría que no tienen rumbo más definido que el poder por el poder. Quítate que ya llegué. Conste.

 


Autor: Moisés Sánchez Limón / sanchezlimon@gmail.com / www.entresemana.mx / @msanchezlimon

 

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