¿Será que seguiremos viviendo de esperanzas? / En opinión de Francisco Gómez Maza


Redacción MXPolítico.  -Las perspectivas que tiene la economía mexicana de retornar a la supercarretera del crecimiento y del abatimiento de los índices de pobreza y desigualdad, después de más de 30 años de marasmo y de agudización de las contradicciones, son brutalmente esperanzadoras.

La curva de Gini ya no puede bajar o caer más. Tocó fondo. Como el alcohólico que, intoxicado y delirante, estando al borde de la locura y de la muerte, mira una luz tenue en su horizonte; decide levantarse como artista de magia, y empieza a caminar derecho.

(El coeficiente, el índice, la curva de Gini es una medida de la desigualdad, ideada por el estadístico italiano Corrado Gini. Normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual.)

Este esperanzador crecimiento tendrá que darse, a fortiori (ad ovum, como siempre escribo vulgarmente), en el sexenio de nacionalismo revolucionario, inaugurado por Andrés Manuel López Obrador, a contrario sensu de lo que opinan sus detractores, y a pesar del entusiasmo infantiloide de sus seguidores, a quienes los primeros motean de chairos.

(Según los diccionarios, Chairo es una persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes.)

De no darse tal recuperación económica, que venga acompañada de un significativo abatimiento de la pobreza y la desigualdad, el sexenio “del cambio” no habría sido más que un alegrón de burro, como dicen los campesinos chiapanecos. Y no sería diferente de los gobiernos del neoliberalismo económico, como así los califica el actual presidente, y del amasiato de gobernantes con la delincuencia organizada, de lo cual es acusado por un juez de Nueva York, el jefe de la policía federal de Felipe Calderón, Genaro García Luna.

Por lo pronto hay que aclarar las cosas: crecimiento económico no necesariamente significa éxito para la población, si no va acompañado de creación de empleo (y pleno empleo) justamente remunerado, de abatimiento de la pobreza y la miseria y disminución de la desigualdad socioeconómica. Y ¡vaya que en México la desigualdad es cabrona, profunda, hiriente, que clama venganza!

Una economía boyante, que no lleva tales acompañantes, es una economía fallida. Lo hemos dicho muchas veces en este espacio. De qué nos sirve un Producto Interno Bruto que crezca 4 o 5 por ciento anual, si los beneficios de ese crecimiento se quedan sobre la mesa del patrón y la gente tiene que conformarse con las migajas que caen al suelo, si es que caen porque la avaricia no es muy modosa. Esa economía es un verdadero fracaso, aunque privilegie a los grandes detentadores del capital.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, la mexicana Alicia Bárcena, acaba de referirse a estos asuntos. Informar a la prensa latinoamericana que el pronóstico de la Comisión Económica para América Latina (que esto significa CEPAL) para 2020 “está asociado a una aceleración de la inversión pública-privada y aumento del consumo, por el gasto social y los aumentos de los salarios reales"

“La CEPAL estima que México tendrá un crecimiento nulo en 2019, lo que implica una revisión a la baja con respecto a la última cifra de 0.2%... Nuestra estimación del cuarto trimestre contempla un crecimiento pequeño, pero positivo, por lo que no consideramos que la economía mexicana esté en recesión pues el cuarto trimestre del año será positivo”, ha afirmado la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

Este año cerraremos en 0% y en 2020 se alcanzará el 1.3%.

Pero hay que tomar en cuenta lo que ha manifestado la calificadora Moody’s; El Plan de infraestructura podría mejorar las perspectivas de crecimiento. Durante la presentación del Balance preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2019, el personero de la agencia calificadora comentó que el pronóstico para 2020 “está asociado a una aceleración de la inversión pública-privada y aumento del consumo, por el gasto social y los aumentos de los salarios reales y del (salario) mínimo”.

De acuerdo con Bárcena, la política de austeridad de López Obrador más bien fue reasignación de recursos con lo que se busca disminuir la desigualdad. Sin embargo, hay que considerar que México está en un proceso de “reestructuración económica y política, ampliando su gasto social para asegurar derechos y financiando este menor gasto social con ahorros y partidas de gasto. “Una señal muy positiva”, de acuerdo con la comisionada de la ONU. (La CEPAL es un centro de investigación económica dependiente de las Naciones Unidas)

Tengo mis dudas, ciertamente, de que, mientras esté Trump en la presidencia, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá impulse el crecimiento económico del país, pero sí podrá hacerlo el Acuerdo Nacional de Inversión entre el gobierno de AMLO y el sector privado, porque hay 15 proyectos que se espera arranquen de inmediato por 44 mil millones de dólares, a los que se les suman 60 más por 152 mil millones de pesos (cerca de 75 mil millones de dólares). 

Autor: Francisco Gómez Maza 
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