Detrás de todo, la mano del “Mayo” Zambada

Redacción Noticias MX.- En Washington funcionarios y exfuncionarios estadunidenses no tienen empacho en considerar la captura y liberación de Ovidio Guzmán López –hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán– como una claudicación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante el Cártel de Sinaloa.

“El presidente de México acaba de hacer un pacto con el Diablo, él esencialmente le dice al Cártel de Sinaloa: ‘Ustedes son los que mandan’”, comenta a Proceso Jack Riley, exjefe de operaciones de inteligencia de la DEA, que dedicó gran parte de su carrera a perseguir al capo sinaloense.

Como Riley, dos funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos encargados de la cooperación con México en la lucha contra el narcotráfico se cuestionan por qué fue liberado Ovidio Guzmán, uno de los cuatro hijos varones sobrevivientes del capo nacido en Badiraguato.

“No lo podíamos creer cuando recibimos el reporte de nuestros agentes en México. Ovidio Guzmán es uno de los objetivos importantes de los esfuerzos bilaterales para desmantelar lo que queda de la célula del ‘Chapo’ Guzmán”, comenta en entrevista uno de los funcionarios.

En el operativo de Culiacán, donde se detuvo temporalmente a Guzmán López, no estuvo implicada la Administración Federal Antidrogas (DEA), como señalaron algunos medios mexicanos, aclaran los funcionarios.

“Nos enteramos cuando comenzó la refriega de los sicarios del Cártel de Sinaloa contra las autoridades mexicanas que acudieron a la casa donde se encontraba el delincuente. La cooperación que tenemos con el nuevo gobierno no es igual a la que había en el pasado”, expone el otro funcionario del Departamento de Justicia, quien pidió el anonimato, como su compañero.

Nueva alianza criminal

El jueves 17 en el sector de Tres Ríos, en Culiacán, efectivos de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional tuvieron en sus manos a Ovidio Guzmán, pero lo dejaron ir debido a la desmesurada reacción de la organización criminal que controla el hijo del ‘Chapo’.

A Riley, uno de los exfuncionarios de la DEA que mejor conoce la estructura y modus operandi del Cártel de Sinaloa, le asombran las palabras de Andrés Manuel López Obrador para justiciar el fracaso del operativo: “El presidente mexicano dio un drástico giro en la dirección equivocada. Liberar a Ovidio es una claudicación ante el Cártel de Sinaloa. Es como decirles a esos criminales: ‘Ustedes son los dueños y los que mandan en Sinaloa’”.

Riley, quien el 22 de febrero de 2014 dirigió en Mazatlán, Sinaloa, el operativo de la DEA en el que los agentes estadunidenses disfrazados de marinos mexicanos detuvieron al ‘Chapo’ Guzmán, habla de lo que realmente pasa en Culiacán: “Aunque ya estoy jubilado, gentes (en funciones) me tienen informado de lo que pasa en México con el Cártel de Sinaloa; la fuerza con la que respondieron los narcotraficantes a la noticia de la captura de Ovidio desnuda una nueva alianza criminal”.

–¿Entre quiénes es esa alianza? –se le cuestiona. 

–Entre Ismael ‘El Mayo’ Zambada García y los hijos del ‘Chapo’. Sin la orden del ‘Mayo’ simplemente no se hubiera desplegado tanto pistolero para intimidar y doblegar a las fuerzas federales mexicanas. Lo más grave fue que ganaron los delincuentes.

Según el exjefe de las operaciones de inteligencia de la DEA, el diseño de un operativo para capturar a los cabecillas de la fracción que lideraba Guzmán Loera –quien purga en una prisión de súper máxima seguridad de Estados Unidos una cadena perpetua por delitos de narcotráfico, más 30 años por violencia con armas y otros 20 por lavado de activos– se lleva por lo menos ocho meses.

“Lo que ocurrió en Culiacán fue una improvisación, lo dijo el mismo gobierno de López Obrador… fuck, fuck, fuck”, explota Riley.

El pasado 17 de julio Brian Cogan, el ministro de la Corte federal del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York, que sentenció a Guzmán Loera, ¬circuló el rumor de que los hijos del ‘Chapo’ tenían los días contados. Según esa versión, las plazas a su cargo serían reclamadas por ‘El Mayo’ Zambada o el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), agrupación que en agosto de 2016 secuestró a dos de los hijos de Guzmán Loera que fueron liberados con vida gracias a la intervención del propio Zambada García.

Los dos funcionarios del Departamento de Justicia entrevistados admiten que hasta el jueves 17 las agencias de inteligencia de Estados Unidos tenían informes de que Los Chapitos ya no contaban con la protección y amistad del Mayo Zambada.

“Los hijos de Guzmán Loera están enemistados con el CJNG, esto explica mucha de la violencia que está ocurriendo en México, pero lo que pasó en Culiacán con Ovidio aclara otra cosa: un acuerdo entre Los Chapitos y ‘El Mayo’ Zambada”, sostiene uno de los funcionarios.

Todos los hijos del ‘Chapo’ –reconocidos legalmente por él– están encauzados judicialmente en Estados Unidos por delitos que incluyen el tráfico de cocaína, mariguana, metanfetamina, heroína y lavado de dinero. Son requeridos por autoridades de California, Nueva York, Illinois, Texas, Atlanta, la capital estadunidense y otras entidades.

“Por el acuerdo de extradición que tenemos vigente con México, si las autoridades de ese país detienen a uno o a todos los hijos del ‘Chapo’, consideran de inmediato su captura con fines de extradición. Ese es el compromiso bilateral; pasa lo mismo con delincuentes buscados por el gobierno mexicano en caso de que los capturemos nosotros”, detalla uno de los funcionarios del Departamento de Justicia.

Lo ocurrido en Culiacán el jueves 17, según los dos funcionarios estadunidenses y Riley, exhibe la intervención del ‘Mayo’. Se palpó, dicen, en la manera en que los sicarios se desplegaron para intimidar y, finalmente, doblegar a las fuerzas de seguridad del gobierno de AMLO.

“Culiacán es como un fuerte para el Cártel de Sinaloa y para ‘El Mayo’ en especial. Lo ocurrido no fue otra cosa que la demostración de fuerza letal que tiene la organización criminal cuando uno de sus mandos está en riesgo dentro de su propia plaza. Ese fue el mensaje que mandó el jefe de la organización (Zambada García); sólo él puede desplegar una fuerza así”, dice uno de los funcionarios del Departamento de Justicia.

El aval de AMLO

El viernes 18, en su conferencia mañanera en Oaxaca, López Obrador admitió que avaló la decisión de liberar a Ovidio Guzmán, luego de valorar las consecuencias de la violencia desatada por los sicarios regados en Culiacán.

Cuestionado al respecto, Riley, quien siguió por internet la conferencia, responde con vehemencia: “Entiendo a lo que se refiere el presidente mexicano sobre la protección de los civiles, pero hacerlo público es un error gravísimo. Su mensaje va a ser interpretado de manera distinta por los narcotraficantes. Pareciera que ordenó a los soldados que no se metieran con los del Cártel de Sinaloa ni con los narcos fuertemente armados. Que me disculpe el presidente de México, pero se equivocó al justificar lo injustificable”.


 

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