Laguna Verde, el desastre nuclear anunciado para la 4T

Redacción MX Político.- La Central Nucleoeléctrica Laguna Verde (CNLV) enfrenta problemas técnicos, estructurales, de desempeño y fugas radiactivas que la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS) debe tomar en cuenta ante la solicitud de renovación de su licencia para operar 30 años más.

Ejemplo de los riesgos que existen en la planta son las grietas en el contenedor primario y en la alberca de supresión, según el reporte de condición #89384, del 2 de marzo último, consultado por Apro.

El reactor está envuelto por una vasija de acero que, a su vez, está protegida por el contenedor de concreto. La alberca condensa el exceso de vapor para reducir la presión interna.

“No se cuenta con el equipo específico para evaluar y dimensionar las grietas existentes en el contenedor primario del reactor y la alberca de supresión”, alerta el documento. El reporte recomienda la adquisición de un medidor óptico de espesor o grietómetro para identificar nuevas hendiduras de al menos 25 milímetros de espesor y 15 centímetros de largo, del cual la Comisión Federal de Electricidad (CFE) carece.

“La grieta se debe a los apagados no programados. Además, la modernización de la generadora para aumentar su potencia ha forzado la planta. El gobierno anterior presionó mucho a la CNSNS para que aprobara la repotenciación”, denuncia una fuente del sector eléctrico, bajo la condición de no publicar su nombre, pero identificado por este semanario.

El Laboratorio Nacional de Energía Renovable de Estados Unidos explica que la infraestructura básica de una planta de energía, como la caldera, los tubos de vapor y la turbina, pasan por tensiones térmicas y de presión muy fuertes con cada apagón y arranque. Eso ocasiona daños.

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El Informe Nacional sobre los Compromisos con la Convención sobre Seguridad Nuclear 2016-2018 indica que la CNSNS avaló en junio de 2018 el Proyecto de Aumento de Potencia Extendida, que la CFE presentó en 2008, para una potencia máxima de 2 mil 317 megavatios térmicos, 20% más que la originalmente autorizada.

La planta, situada en Alto Lucero de Gutiérrez Barrios, Veracruz, tiene fugas radiactivas, problemas técnicos, manejo inadecuado de residuos y riesgo de saturación de desechos, constatan varios informes obtenidos por este reportero mediante la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

Entre enero de 2012 y 2018 se registraron 242 incidentes, como apagados de emergencia (scram), radiactividad por encima de los límites permitidos, paros por incumplimiento de especificaciones técnicas operativas (ETO) y aumento de la temperatura del agua de enfriamiento de los reactores.

En ese lapso la nucleoeléctrica registró 20 ETO, 18 scram automáticos y manuales y cuatro casos de presencia de radiación superior a los niveles permitidos. La meta anual estipulada por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), a la cual pertenece la CFE, es de un scram.

En 2018 la Unidad 1 (U1) de Laguna Verde registró 23 incidentes y la Unidad 2 (U2), 21. En 2019 ese indicador se situó en 12 y 22, respectivamente.

Ambos reactores sufrieron cada uno 13 paros técnicos por alta temperatura de agua de mar, que sirve para enfriar las máquinas. Además, la U2 registró dos scram manuales.

El incidente

Uno de los sucesos más serios de la U1 ocurrió el pasado 12 de febrero, cuando se registró alta radiactividad en un cuarto. El informe enviado por la CNSNS al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de cuatro páginas y consultado por Proceso, relata que, durante las preparaciones para algunas pruebas de fuga en una válvula, personal de mantenimiento reportó que no estaba en su sitio el escudo que sirve de barrera para controlar el área con alta radiación.

El personal no aseguró la puerta y se derramó agua contaminada. El acceso permaneció sin resguardo de las 18:38 a las 22:35 horas. “Hubo riesgo de que una persona recibiese una dosis equivalente efectiva total a 5 rems, en un punto a cuatro metros de la fuente radiactiva. Allí la rapidez de exposición oscila entre los 300 y los 800 milirem/hora”, expone el documento. Ese nivel implica un riesgo de contaminación radiactiva.

El rem mide la peligrosidad de la radiación, el milirem valora su efecto en el cuerpo y la rapidez de dosis significa la fracción de rayos absorbidos en un determinado lapso.

 

jvg

 

 

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