“Transformar” la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el programa de Piedra Ibarra

Redacción, Noticias MX. – Acompañante de su madre, la tenaz activista Rosario Ibarra de Piedra, en la lucha por la presentación con vida de su hermano Jesús y de decenas de desaparecidos políticos de los setenta, Rosario Piedra Ibarra asume la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) con la intención de renovar por completo la institución, que considera un “elefante blanco”.

 

De trato afable, según Apro, la hija de la fundadora del Comité Eureka recibe a la reportera en el auditorio de la Casa Museo de la Memoria Indómita el jueves 14, en víspera de la ceremonia de entrega-recepción ante la administración de Luis Raúl González Pérez.

 

Con ese acto culminó una semana en la que Piedra Ibarra estuvo en el ojo del huracán, tras el atropellado proceso de su designación en el Senado –con un zafarrancho en su toma de protesta, el martes 12–, la renuncia de cinco de los 10 integrantes del Consejo Consultivo del organismo y el inicio de procesos judiciales para impugnar su designación.

 

Pese a ese ambiente adverso por haber militado en Morena y ser señalada como cercana al presidente Andrés Manuel López Obrador, Piedra Ibarra dice tener la “conciencia tranquila”. Considera que, incluso de haberse registrado alguna irregularidad en el proceso, ella no tendría responsabilidad.

 

“De las irregularidades hay que preguntarles a los senadores, para que ellos expliquen si realmente están fundamentadas esas quejas porque ellos fueron los que llevaron el proceso”, dice y señala que en el currículum entregado a las comisiones de Derechos Humanos y de Justicia del Senado incluyó su militancia en Morena, “partido cuyo líder moral es el Lic. Andrés Manuel López Obrador”, según se lee en el documento.

 

En efecto, en el micrositio de la Comisión de Derechos Humanos donde se expone la documentación de los 56 aspirantes a dirigir la CNDH, Piedra Ibarra, de 68 años, incluyó como antecedentes políticos su cargo como secretaria de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional de Morena (2012-2015) y su candidatura a diputada por el Distrito X federal (2018). No incluyó su pertenencia al Consejo Nacional de Morena, como fue evidenciado después de que tomó posesión.

 

Tras señalar que ser consejero nacional no es un cargo de dirección partidaria, lo que prohíbe la Constitución para ocupar la presidencia de la CNDH, Piedra insiste en que corresponderá a los legisladores “argumentar si hay algún impedimento, pero lo aprobaron, y luego aprobaron cuando fui electa (el jueves 7), firmaron el acta; firmaron todo y no pasó nada.

 

“Yo estuve ahí todavía en el Senado porque iba a rendir la protesta, y luego dijeron mejor después, porque estaba su agenda muy apretada. Las impugnaciones empiezan a surgir ese mismo día, pero hasta la noche, ya que todos habían firmado.”

 

 

 

 

 

Sobre el zafarrancho entre senadores durante su toma de protesta, recuerda: “Yo dije: ¿qué es esto? Hay quien me reclama por qué no hice nada, pero esa no era mi función, para eso está la seguridad del Senado. Yo iba a rendir protesta y no iba a estar de un lado o de otro. No era mi problema el que ellos estuvieran discutiendo algo de lo cual yo no había formado parte; yo era una candidata a la que se votó y se validó mediante un acta días antes”.

 

Sobre las impugnaciones, Piedra Ibarra advierte que son los senadores del PAN los que “están muy molestos” por su nombramiento y admite que “tienen todo su derecho a denunciarlo, pero también deben probarlo, no nada más a denunciar sin fundamentos”.

 

El lunes 11, más de un centenar de familiares de víctimas de desaparición, integrantes de 22 colectivos de varios estados, hicieron pública una carta en la que pedían a Piedra Ibarra que no rindiera protesta como ombudsperson “hasta que haya un proceso transparente y sin sombra de dudas”. Así se leyó la carta, por ejemplo, en la cuenta de Twitter de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México, direccionada a la cuenta de Piedra Ibarra.

 

La titular de la CNDH sostiene: “Nunca recibí ninguna carta, no se me hizo llegar; que circulara en algunos medios es muy diferente, a mí en lo personal no se me hizo llegar ninguna carta. Eso lo aclaro. También quiero decir que sí se me hizo llegar una carta firmada por un número muy grande de personas de colectivos de apoyo para que siguiera en esta lucha”.

 

Sobre las renuncias de cinco consejeros ciudadanos al consumarse su nombramiento (Alberto Athié, María Ampudia González, Mariclaire Acosta Urquidi, Angélica Cuéllar y María Olga Noriega Sáenz), la exactivista considera que “están en su derecho, si no están de acuerdo con mi persona”, y que una vez que asuma las riendas de la institución “tengo que nombrar a ese consejo”.

 

–Esos consejeros los designa el Senado –le advierte la reportera.

 

–Pero yo también puedo proponer, aunque los va a elegir el Senado. Si ellos renuncian, eso no depende de mí, es su decisión. Yo misma he renunciado cuando veo que a lo mejor no voy a compaginar con el procedimiento de una persona, por la ideología o la forma de operar. Eso sucede siempre.

 

–Es la primera vez en 30 años que renuncian consejeros de la CNDH de esa manera.

 

–Porque a lo mejor ahora sí ven que va a cambiar esta comisión y va a estar muy atenta a los reclamos de las víctimas.

 

Revela que al tomar posesión se le acercaron también algunos excandidatos a la CNDH. “A quienes se me acercaron les dije que si tienen algo que aportar, estoy dispuesta a allegarme de las mejores personas que estén dispuestas a trabajar por los derechos humanos. Y de los que se quieren amparar, no sé para qué, está abierto el diálogo conmigo, porque mi intención es construir, no destruir. Construir la justicia, y con la justicia llega la paz”.

 

JAM

 

 

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