Muñoz ‘chamaqueó’ a Ponchito ‘El Exquisito’: @efektoaguila

La efemérides del Día del Periodista es ocasión oportuna para compartir con ustedes, queridos lectores, compañeros y amigos tundemáquinas, algunas reflexiones más que provocadoras.

De ninguna manera se trata de una celebración porque ante la creciente adversidad, menosprecio y desprecio gubernamental no hay nada qué festejar, salvo el guateque de algunas ‘capillas’.

Es de destacar que los periodistas por vocación, no solo por necesidad de trabajo para subsistir, celebramos cada día de nuestra vida, y no esperamos hacerlo exclusivamente un día al año. 

El Día del Periodista es, asimismo, ocasión propicia para compartir más información que permita desvelar el desmadre de la asquerosa corrupción dejado por Gabino Cué y su mafia.

Las oficinas de prensa, pomposamente llamadas coordinaciones o direcciones de comunicación social, hoy más que nunca, son un apetitoso botín y el principal obstáculo periodístico oficial.

A éstas entidades censoras y beneficiarias de algunos medios privilegiados y consentidos, por cómplices, llegan amigos, compadres, novias, novios, socios y finalmente cómplices todos.

Entendible, jamás aceptable porque, desafortunadamente, en México y más en Oaxaca se gobierna, administra y se hace política con familiares, amigos, compadres, socios y cómplices.

Y ello ocurre porque la partidocracia y los gobiernos emanados de ésta son los principales interesados en que no se construya ciudadanía para seguir manipulando al pueblo pobre.

Por tal motivo, los mexicanos y, sobre todo, los oaxaqueños no consolidamos la transición democrática, dejar atrás la simple alternancia, y arribar a la plena normalidad democrática.

La historia enseña que siempre será más fácil manipular, comprar sus votos, engañar y robar, a un pueblo ignorante, miserable y hambriento, que a uno educado, alimentado y con trabajo.

Por la partidocracia y sus gobiernos ineptos y corruptos nos hemos hundido en la mierdocracia simplemente representativa, temporalera y electorera, sin avanzar a la democracia participativa.

Jamás hay que olvidar que la Constitución General de la República establece expresamente que la democracia es una forma de vida más allá del solo derecho y deber de votar o ser votado.

Pese a compartir intereses de clase trabajadora explotada, la falta de unión entre los periodistas por sudar calenturas de los propietarios de los medios, impide evitar los abusos en su contra.

Alcanzar la unidad entre los periodistas es un sueño de opio porque ésta requiere de un grado de conciencia mayor y, especialmente, de comunión de principios y valores convertidos en ideales.

Claro ejemplo de este atavismo es que así como no hay peor enemigo de los oaxaqueños que los propios oaxaqueños, no hay peor enemigo de los periodistas que los propios periodistas.

Nada nuevo en la Tierra del Sol, ciertamente. Los abogados hemos acuñado una frase que pinta de cuerpo entero esta cruel y dramática realidad: En Oaxaca el triunfo se persigue de oficio.

Y no se trata únicamente del entendible egoísmo consubstancial a la naturaleza humana y del celo profesional normal, sino de la mezquindad mayúscula reflejada en el joder por joder.

Estas taras generacionales agravadas por el creciente rezago económico, político, social, cultural y educativo, provoca que cada vez nos hundamos en la mediocridad y corrupción rampante.

¡Cuán equivocados estábamos los periodistas por vocación profesional al pensar que habíamos vivido lo peor con el arribismo de Miguel Ángel Schultz a Comunicación Social del Ejecutivo!

A muchos periodistas consta porque lo veíamos todos los días cómo Schultz se pasaba horas en la sala de prensa de Palacio hablando por teléfono con su entonces novia a Londres, Inglaterra.

Los abusos de Schultz motivaron que Miguel Ángel Moreno Tello, entonces coordinador de Comunicación Social de Heladio Ramírez López restringiera las llamadas de larga distancia.

Como era natural varios periodistas elevamos nuestra más enérgica protesta, lo que obligó a dar marcha atrás a la restricción de llamadas de larga distancia y Schultz Dávila siguió abusando.

Cual no sería la desagradable sorpresa que al treparse a Comunicación Social con Diódoro Carrasco la primera acción de Schultz fue poner candados a los teléfonos de la sala de prensa.

Nada extraño en los incongruentes mercenarios marxista-leninistas, invasores de tierra y destructores de empresas con sindicatos independientes, al servicio de gobiernos capitalistas.

Al que obra mal se le pudre el tamal y por justicia divina, su pareja inglesa le abandonó y despojó de la escuela que le construyó y de su fortuna robada en comunicación social.  

Con el gobierno de la primera alternancia arribó a Comunicación Social Ernesto Reyes Martínez, otro enano mental, guerrillero del periodismo, enemigo de los periodistas oaxaqueños.

Afortunadamente, antes de enloquecer por la soberbia y la escandalosa corrupción el fallido gobernador de la esperanza de cambio, escuchó el descontento periodístico en contra de Netito.

Nadie imaginó que Miguel Ángel Muñoz Navarro sería peor que todos como responsable de la Coordinación de Comunicación Social del Poder Ejecutivo al robarse el 58% del presupuesto.

Y hablamos solo de 2016. ¡Si hay la voluntad política y los güevos para combatir realmente la corrupción imagínese, querido lector a cuánto ascenderá el saqueo en Comunicación Social!

Nada extraño, en realidad, porque fue el ‘modus operandi’ de la mafia de Gabino Cué y su ‘consiglieri’ Jorge Castillo Díaz y sus sicarios Enrique Arnaud y Alberto Vargas Varela.

Al igual que Gabino Cué superó con mucho la corrupción histórica de los gobiernos del PRI hasta antes de la alternancia, Muñoz robó a los periodistas oaxaqueños millones de pesos.

Sin embargo, con el mayor cinismo del mundo en todo momento juró y perjuró a Ponchito ‘El Exquisito’, durante la fase de transición, que todos los adeudos se habían pagado a los medios.

A final de cuentas, el supuestamente honesto Miguel Ángel Muñoz Navarro, en realidad, no era honesto, menos íntegro, y resultó que ‘chamaqueó’ vilmente a su sucesor Martínez Córdova.

Por los desplantes de mayúscula soberbia, falta de visión y sensibilidad del Coordinador de Comunicación Social de Alejandro Murat, hay fundado temor que resulte peor que los anteriores.

 

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