El regreso del dinosaurio: @polram49

La voz cascada de José Murat ha vuelto a sonar en un ámbito priista como una señal desesperada de un priismo carente de cuadros para enfrentar los retos políticos actuales.

De nada le ha servido al PRI la modernidad, los avances tecnológicos, el ímpetu de los jóvenes, nada suple la habilidad en el campo de batalla, ni el olfato político que dan los años, ni el saber “cómo masca la iguana” o aprender a comer sapos, morfología del político que perdura, que puede hacer el trabajo sucio o limpiarlo y que se vuelve un mal necesario, sobre todo, en época electoral como la que se le avecina al partido en el poder (PRI).

En la actualidad quedan pocos dinosaurios de la política, especie en extinción que sobrevive a pesar de que supuestamente ya son otros tiempos; José Murat, es uno de ellos.

Hombre controversial, grotesco para expresarse y más cuando se alebresta, que hoy se da el lujo de poner “en la ruta” a su hijo como Gobernador de Oaxaca para comenzar a construir su propia historia que puede ser muy halagüeña para un zorro de la política que no puede descansar de lo que respira y transpira; la política es su vida. Y no importa que huela a naftalina o a “guayabita tierna” (como dicen por acá), su experiencia es basta, y por lo visto, sigue siendo necesaria para su partido (PRI) que no encuentra la cuadratura de su círculo político después de la debacle del año 2000.

El PRI resucita a José Murat, aunque, cruel paradoja, puede ser que sea Murat quien resucite a su partido, que se quedó en una modernidad sin fondo ni forma. En pocas palabras, los jóvenes priistas han sido cooptados por una clase “Harvardiana” o “Itamista” sin más cacumen que obtener doctorados y maestrías sin causa ni “honoris”.

José Murat regresa y con modestia se presenta ante cenopistas en un Tsuru blanco, al muy estilo del inefable Peje López Obrador, que hoy encabeza las encuestas en la carrera presidencial y que está acalambrando no sólo a los candidatos priistas a la presidencia, sino a todos los partidos políticos y a la clase gobernante.

El regreso de José Murat, no es una reivindicación es una estrategia, para que el PRI busque alzarse con la victoria en el Estado de México y se encamine más confiado a la madre de todas las batallas en el 2018. Ese es el reto, y aunque para muchos representa un severo retroceso político para el tricolor, también puede ser la sacudida que necesita ese partido para retomar su hegemonía.

Lo cierto es que a sus 68 años, José Murat sigue siendo un ave de tempestades y si él ya está en el final de su camino, de todos modos sigue marcando ruta. Y eso, no cualquiera lo hace… Además, ¿Qué tal que el PRI repita en Los Pinos?...

Ahora si, como dijo mi general Porfirio Díaz: “El político que se deja caer como un harapo, no tiene derecho a levantarse jamás en su vida”….

Oaxaca de Juárez, Oaxaca; jueves 2 de marzo/2017.

confusiopuga@hotmail.com  rampuga@prodigy.net.mx  

Tu opinión es importante

Minuto a Minuto

Minuto a Minuto