"Huachicolear", el nuevo verbo de la delincuencia organizada…

En Oaxaca, ahí están las obras que se caen a pedazos. Gabino Cué dejó más de 359 obras inconclusas; ¿cuántas dejó Ulises Ruiz, José Murat o Diódoro Carrasco?

Redacción: MX Político

Oaxaca, Oax.- El término "huachicolero" salió a relucir en los hechos que se suscitaron en el vecino estado de Puebla, en un  lugar denominado Palmarito, en donde un grupo de personas comunes, campesinos, amas de casa, jóvenes y niños, azuzados por delincuentes, se enfrentaron al Ejército Mexicano en dos ocasiones para impedir que ellos encontraran los ductos de Pemex en donde "ordeñaban" gasolina.

A quienes se dedican a esta actividad ilícita, se les llama "huachicoleros"; y lo han denominado así por el surco o "huacho" que debe hacer para ordeñar los conductos de Petróleos Mexicanos, que como venas surcan todo el país. En breves palabras, un "huachicolero" es aquel que se dedica al robo de combustible.

Actividad que genera más de 20 mil millones de pesos al año, según datos que proporcionó el secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña.

La delincuencia organizada, de esa forma diversifica sus actividades ilícitas aprovechándose de la necesidad de miles de mexicanos que viven en la pobreza extrema y que no tienen manera de llevar el sustento a sus familias a través de trabajos productivos lícitos.

El narcotráfico y ahora el robo de combustible, está actuando entre el sector más vulnerable del país, en virtud de su ignorancia y necesidad extrema de trabajo. Lo que denota un total fracaso de las políticas asistencialistas que los gobiernos federal, estatal y municipal han implementado para paliar la pobreza en todo el ámbito nacional.

La delincuencia organizada está aprovechándose de la corrupción, signo lacerante de la función pública, para generar algo de riqueza entre los que menos tienen, haciendo el papel de un gobierno clandestino que marca rumbo y posibilidades de sustento para miles de familias que no tienen trabajo, ni ingresos fijos.

Eso demuestra que la delincuencia está mucho mejor organizada que la estructura gubernamental que se resquebraja ante la corrupción y el enriquecimiento ilícito de funcionarios y políticos, que en lugar de servir a la sociedad, se sirven con la "cuchara grande" en su beneficio personal.

En Oaxaca, ahí están las obras que se caen a pedazos. Gabino Cué dejó más de 359 obras inconclusas; ¿cuántas dejó Ulises Ruiz, José Murat o Diódoro Carrasco?

Dijo recientemente el arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello: "En Oaxaca la justicia social se encuentra muy débil y, en su deterioro, han contribuido cacicazgos políticos y económicos".

Hoy en día, los "huachicoleros" en Oaxaca están fuera de control y en el país hay mucho más de 7,000 tomas clandestinas detectadas.

Sin duda, estamos perdiendo el rumbo…

Expresiones
Pablo Ramírez Puga
confusiopuga@hotmail.com  
rampuga@prodigy.net.mx 

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