Los oaxaqueños somos como nuestro quesillo…: @polram49

Bien dicen que los oaxaqueños somos como el “quesillo”… ¡enredados hasta la madre!… Y tienen razón de identificarnos así; de todo nos hacemos bolas o hacemos bolas todo y lo peor es que nadie nos convence de lo contrario… ¡Somos necios!

El mejor ejemplo de ello, es que a sabiendas de que  los precandidatos de las dos coaliciones en pos de la gubernatura del estado mienten flagrantemente y nos reiteran que quieren y conocen a la perfección Oaxaca, me refiero a Alejandro Murat y Benjamín Robles Montoya, se siguen creyendo sus mentiras. Ellos no nacieron en Oaxaca. Son oaxaqueños de dientes para afuera.

El primero está registrado en el Estado de México y el otro en el viejo Distrito Federal hoy Ciudad de México y aunque a ambos le gustan las tlayudas, el quesillo, los chapulines, el mezcal, las ojaldritas, el atole, el chocolate, el mole, el tejate, los totopos y, por supuesto, la “grilla”, no podemos omitir porque a uno le apodan “cara sucia” y el otro es simplemente una “cara bonita” que se quita el apellido para no parecer monárquico.

Sin embargo, nos seguimos haciendo bolas y ellos cooperan en ello. Ambos saturan las redes sociales y pagan a panegiristas que arrastran sus carencias morales y mala ortografía con mensajes pésimos.

 ¿Quién no sabe quiénes son los que aspiran gobernar Oaxaca y sus verdaderas intenciones?... Alejandro, Benjamín, Pepe Toño, Salomón y la bola de ilusos independientes que se han anotado para gobernarnos, son arena del mismo costal. Todos prometen, ponen caras de decididos o de buenas gentes y ya ven, en el periodo electoral anterior se confió en Gabino Cué, en sus promesas de cambio, de su apego a la ley y a la transparencia y nos está legando, quizá el peor gobierno de este nuevo milenio.

Pero nos seguimos enredando en el mismo juego de cada seis años, como el quesillo. No vemos o no queremos ver que la pobreza ahí está, la marginación lo mismo, la falta de empleo y ahora de remate, la inseguridad, la violencia, la presencia del narcotráfico y de la delincuencia organizada, están creciendo irremediablemente.

¿Por qué nos seguimos haciendo bolas? ¿Por qué nadie exige que se cumplan los compromisos o porque nadie sanciona a quienes engañan e incumplen?  

Reflexionemos y desenredemos ese quesillo que tanto daño nos ha hecho, o iremos a parar al rancho ese, donde vacaciona López Obrador…

 

confusiopuga@hotmail.com  rampuga@prodigy.net.mx

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