Barbosa, sus desaciertos y prepotencia / En opinión de Emilio Trinidad Zaldívar

Redacción MXPolítico.-En un ambiente de desconfianza generalizada, de confrontación, de intrigas, de filtraciones, de golpes por arriba y debajo de la mesa, de amiguísimo e imposición; de procesos licitatorios truqueados o de plano haciendo adjudicaciones directas para beneficiar a sus amigos y/o compromisos, es como transcurre el errático gobierno en Puebla de Miguel Barbosa.
Los cambios continuos de titulares en diversas áreas, sobre todo en las administrativas y financieras, además del desorden en la educativa y fuertes grillas en la encargada de la política interna, que encabeza el experimentado político Fernando Manzanilla Prieto, no hacen más que suponer, que Barbosa y su esposa (que co gobierna con él) desconfían hasta de sus propias sombras.
Al diputado federal con licencia y secretario General de Gobierno, cargo que ocupó también con Rafael Moreno Valle y luego con don Guillermo Pacheco Pulido, lo han traído en el ojo del huracán y es objeto de las intrigas más perversas de la política poblana.
Manzanilla Prieto, que fue el coordinador de la primera campaña que Barbosa debió hacer y no pudo por su mermado estado de salud, ha sabido navegar en el proceloso mar de la política y ha logrado salvar muchos obstáculos, pero es un secreto a voces -no por ello cierto-, que el gobernador lo quiere fuera del gabinete desde hace varios meses.
Le quitó colaboradores cercanos y de su absoluta confianza y lo ha expuesto de más al desgaste que la propia área genera, lo que hace que sus múltiples enemigos (sobre todo del PAN) aprovechen para darle un día sí y otro también, en cuanto espacio o mesa les es posible.
Fernando Manzanilla será sin duda candidato a presidente municipal de la capital del estado, oportunidad que su ex cuñado le negó para darle entrada a Antonio Gali Fayad, que se convirtió en el hombre fuerte de Moreno Valle, luego de la confrontación y desplazamiento que tuvo con el aún joven político.
Si Fernando va por una alianza con Morena, será prácticamente imposible que le quiten el triunfo y de ahí, su siguiente cargo sería la gubernatura de la entidad poblana.
A Manzanilla el gobernador lo trata con respeto, no así a otros colaboradores cercanos, varios a los que de manera pública Barbosa gusta regañar y hasta despedir, olvidando el tacto y la sensibilidad política. Eso lo hace prepotente y majadero, al atropellar la dignidad de cualquier funcionario.
El ambiente en Puebla se siente enrarecido y pesado. A lo que sumando las apuestas que diario hacen colaboradores y ciudadanos comunes de que Miguel Barbosa no acaba su gobierno, convierten la política estatal en cena de negros con todo y ruleta rusa.
Los priistas y panistas locales le piden al santo niño de atocha que les haga el milagrito de debilitar la presencia y fuerza política que Manzanilla tiene, porque solo así, podrían medio dar la batalla para recuperar la ciudad capital, sin embargo, el desprestigio de los primeros y la casi desaparición de los segundos, los dejan en muy malas circunstancias.
Blanca Alcalá Ruiz quiere ser diputada federal; sabe que contra Fernando Manzanilla es ir contra corriente y sin remos, a pesar de su muy sólida trayectoria pública. Su partido fue prácticamente sepultado por la frivolidad y abuso del ex presidente Peña Nieto y su gabinete de bandoleros.
Hoy, con un cargo en el CEN de lo que queda del PRI, Blanca puede tener el respaldo total para garantizar un espacio en esa la máxima tribuna del país, para desde San Lázaro, legislar y esperar nuevos espacios y mejores horizontes.
Enrique Doger Guerrero, su eterno contrincante, también quiere ser por segunda ocasión diputado federal, sabedor de que como candidato a alcalde tampoco tiene posibilidades de triunfo frente a Manzanilla Prieto. 
Si por razones de la política el aún secretario General de Gobierno no es candidato, entonces ambos priistas se animarían a competir por el ayuntamiento de Puebla.
Del lado panista, que parece murió en la caída del helicóptero, Eduardo Rivera se apunta también por la diputación federal y en una de esas por la capital que ya gobernó. Es de lo poco rescatable de ese partido político.
Otros panistas conocidos por todos y cercanos a los Moreno Valle, o de plano salieron de la entidad o terminaron mal; unos más fueron  señalados como traidores, como sucedió con Marcelo García Almaguer y el no militante del blanquiazul pero sí del círculo cercano a Rafael Moreno Valle, Gerardo Islas, que se enriqueció de manera impune y descarada como secretario de Desarrollo Social. Su propio tío, el ex senador Víctor Islas, hasta lo bromeó cuando dejó el cargo para ser diputado local, diciéndole que por su salida del gabinete ya no harían negocios. Que cinismo.
Sea como sea que se den las cosas, lo cierto es que Miguel Barbosa ha dejado mucho que que desear, y lo mismo sucede con la presidente municipal Claudia Rivero Vivanco, que va de tumbo en tumbo, en la bella e histórica ciudad de Puebla.
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Autor: Emilio Trinidad

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