Críticos de contentillo y las palabras de Vasconcelos / En la opinión de Diego Guerrero

Por Diego Guerrero

Por el bien de la salud democrática de México, y para que exista un sano debate público, la crítica que se hace del poder político debe ser constante, activa y, sobre todo, imparcial. Cuestionarlo todo y ser incisivos en los señalamientos que se hacen del ejercicio de gobierno, sin miramientos, resulta fundamental para que la opinión pública actúe como un contrapeso esencial del poder.

Disentir es apoyar, y para ello es imperioso argumentar, no sólo despotricar desde el corazón, opinar sin la razón. Penoso es cuando la crítica se vuelve partidista; cuando se cuestiona al funcionario, al burócrata, al gobernante sólo cuando éste no le simpatiza al opinócrata, muy aparte de las decisiones de gobierno que tome. Es cobarde cuando la crítica depende del sexenio, del partido en el gobierno.

Parece que muchos líderes de opinión, críticos de contentillo, se vuelven aplaudidores crédulos o detractores intransigentes dependiendo de los actores políticos que estén manejando los hilos de la gobernanza.

Hace días encontré en Internet una joya audiovisual producida en los años cincuenta: Charlas mexicanas con José Vasconcelos. La Filmoteca de la UNAM y TV UNAM rescataron y actualizaron la serie y la retransmitieron en el año 2005.

En la primera entrega del serial, el grandioso Vasconcelos habló de México y de la labor de los hombres de letras desde la crítica. A continuación me permitiré transcribir las palabras del fundador del Ateneo de la Juventud porque no tienen desperdicio y siguen tan vigentes como hace más de 60 años.

Hablemos de México: en este asunto, como en cualquier otro, debe preceder la convicción de que el mejor elogio es la verdad, y de que no por un falso cariño debe evitarse el hablar de las fallas de nuestro país.

Allá en un tiempo lejano de la historia, hubo un país, el más ilustre de todos, que se llamó Grecia. Grecia logró el milagro griego del que tanto se ha hablado gracias a dos factores, opuestos pero convergentes: la disciplina de los espartanos y la crítica de los atenienses. Estos dos factores chocaban a veces, se combinaban otras veces para producir la civilización. Esto nos está recordando que no se logra nada con ponerse a gritar 'viva un país', eso es obvio; que trabajamos por México, otra necedad.

No he leído en ninguna crónica griega que los griegos se hayan ocupado en andar gritando por las plazas 'viva Grecia'. Acaso ni esperaban que ese grito había de lanzar, después de ellos, la humanidad entera. Si nosotros algún día aspiramos a merecer algo, aguardemos a que los demás griten 'viva México'; nosotros dediquémonos a laborar por México.

Ojalá que los hombres de letras, que deben ser hombres de crítica, puedan llegar un día al orgullo de un relato británico que leí, ya no recuerdo dónde, en el cual una persona, quizá extranjera, se dirige a un escritor inglés y le dice: '¿Ya leyó usted el libro Fulano?', un libro en que se acababan de hacer críticas acervas a todo el inglés. Entonces le responde el británico: 'ya nosotros los ingleses hemos hablado tan mal de nuestro propio país, de todo lo que merece que se a mal juzgado de Inglaterra, que no nos puede superar ningún extranjero, no nos interesan la críticas de los extranjeros, porque la crítica ya la hemos hechos nosotros'. Ojalá algún día la literatura mexicana llegara a esa condición.

De manera que esta circunstancia es indispensable, pero requiere otra, requiere en el escritor, en el crítico, una gran dosis de compasión humana, de amor por sus semejantes, porque sólo se justifica la crítica acerva cuando está fundada en un sentimiento de amor, de compasión y en un deseo de superar los males que se señalan.

Y recordando otro precepto: la producción literaria -aquí agregaría yo la crítica- es como el esfuerzo de la concha para producir la perla; la perla es el producto de la irritación de la concha. Escritor -crítico- que no es un descontento, vale más que no escriba.

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Diego Guerrero es licenciado en Comunicación y Periodismo por la Facultad de Estudios Superiores Aragón (UNAM). Mexicano. 22 años. Apasionado por la política y el ejercicio democrático a través del periodismo. Ha desempeñado toda su trayectoria profesional en Grupo Imagen. Twitter: @GO_DIEGOH

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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