Disminución de sueldos y recorte a personal de confianza / En la opinión de Omar Cortés 

Por Omar Cortés
 
Las medidas de austeridad anunciadas por Andrés Manuel López Obrador han generado una gran polémica ya que pueden ser consideradas un tanto radicales, no obstante, lo que debería alarmarnos sería que en un pais con 43 millones de pobres se mantuviera la gran cantidad de privilegios a servidores públicos de alto nivel, que en algunos casos suelen tener poca productividad y eficacia. ¿De verdad es sostenible que existan funcionarios con gigantescos sueldos y que además de las prestaciones tradicionales como vales de despensa y compensaciones por productividad se les asigne auto, chofer, vales de gasolina, seguros de gastos médicos mayores, entre otras prestaciones?
 
Entre algunos de los argumentos que se plantean es que existen áreas de altísima especilidad en diversas instituciones públicas del país que requieren que ese trabajo técnico de gran especialización mantengan un sueldo elevado, como en el caso de un director general de la Secretaría de Hacienda que puede llegar a ganar más de 100 mil pesos mensuales. Sin embargo, ¿cuál ha sido el parámetro para asignar los sueldos de estos funcionarios cuando en otras instituciones como el IMSS encontramos a otro tipo de personal altamente capacitado y de gran especialidad como puede ser un cardiólogo que puede ganar entre 35 mil y 45 mil pesos?

No es muy dificil encontrar una respuesta, la gran diferencia es que los puestos de altos funcionarios públicos son cuotas políticas, favores, compromisos o incluso nepotismo. No obstante, el grado de especilización en distitntas áreas de la administración pública puede ser equivalente, o ¿quien podría decir que el trabajo de un alto funcionario de alguna Secretaría de Estado es más importante que el de un cardiólogo, oncólogo, un neonatólogo, o en otra rama, un jefe de bomberos?, los cuales ganan menos de la mitad que los altos funcionarios de la administración pública.  
 
Por otro lado tenemos los argumentos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que dicen que su ética profesional y valores están ligados a un sueldo y prestaciones exorvitantes, ¿alguién puede rescatar este argumento? Es evidente que la seguridad y garantía de operación e imparcialidad provienen de una excelente remuneración, sin embargo dudo mucho que la ética profesional y valores esten ligados unicamente a sueldos y prestaciones exorvitantes. ¿De verdad es adecuado mercantilizar la providad de un servidor público? ¿Entonces una servidor público o ciudadano que gana 7 mil pesos mesuales esta justificado para cometer actos de corrupción?
 
Es evidente la necesidad de revalorar el trabajo en todos los órdenes de la administración pública, pues actualmente existe una gran disparidad de sueldos entre los altos funcionarios públicos y los puestos de los primeros niveles. En este sentido es de vital importancia instaurar un Servicio Civil de Carrera que garantice la permanencia y superación excalafonaria con base cumplimiento del perfil de puesto, desempeño y capacitación. Asimismo, no estaría nada mal que una parte del recorte de sueldos a estos altos funcionarios se destinara para mejorar el sueldo de los servidores públicos que realizan funciones operativas, que en realidad, en la mayoría de los casos, son quienes se encargan de realizar y ejecutar el trabajo los trabajos sustantivos.

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Omar Cortés, realiza labores de Investigación en el CESOP de la Cámara de Diputados. Pasante de la licenciatura de relaciones internacionales, FCPyS, UNAM. Líneas  de investigación: transparencia y rendición de cuentas, fenómenos sociopolíticos nacionales e internacionales. Correo electrónico:torrijos_@hotmail.com
 
Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

 
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