¿Qué esperar del "Post nuevo PRI"? / En la opinión de Hugo Gamboa

Por Hugo Hernández Gamboa

En las últimas semanas, en el contexto de la preparación de la transición del gobierno federal, el PRI ha pretendido mostrarse como un partido democrático que permite y facilita la alternancia sin mayor contratiempo, como un partido autocrítico que acepta la derrota y, que dentro del mismo juego democrático, consulta a sus simpatizantes y militantes sus principales errores.

No obstante, es claro que el priismo es más que este contexto coyuntural. El PRI en su ADN tiene todo un catalogo de matanzas, fraudes, impunidad, desapariciones forzadas, prácticas corruptas, etc., que han dado sentido al descompuesto sistema político mexicano actual en una relación dialéctica. El PRI es más que un instituto político y va más allá que el triunfo o la derrota electoral. Ese es el PRI al que el 53% de los electores tenemos que vencer.

El llamado "nuevo PRI", el cual que se ha vuelto viejo o siempre lo fue, terminó mucho antes del pasado primero de julio, aunque sigue "funcionando" y "en el poder". Ese PRI, que evocó a una nueva generación de gobernantes honestos, se quedará en el recuerdo con los casos de Roberto Borge, Javier y Cesar Duarte, con las malogradas reformas estructurales, con los innumerables casos de corrupción e impunidad, pero sobre todo con las grandes problemáticas de pobreza, inseguridad y violencia en las que deja al país.

De lo que ahora se puede dar cuenta es del "post nuevo PRI" ese que, sin ser viejo o nuevo, continúa con las pericias marrulleras en busca de reposicionarse a partir de los tropiezos ajenos, propios, construidos o inventados, más que de los aciertos del mismo PRI.

Ese es el PRI del repudio a Manuel Bartlett y de la defensa a Manuel Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas. Ese es el PRI de Claudia Pavlovich y de la "Ley Veto".

El "Post nuevo PRI" es, y se caracteriza, en la liberación de Elba Esther Gordillo, la madrugada del día de la entrega de constancia de presidente electo a AMLO. Pretendiendo construir dudas e incertidumbres, en este caso sobre quién negoció, liberó y absolvió a la maestra, si el "difuminado" gobierno saliente o su contraparte "resistente" próximamente entrante.

Construyendo la supuesta sospecha de si el presidente electo estuviera devolviendo un favor a la exlíder sindical y, a su vez, pretendiendo hacer olvidar que quien fue en coalición estas últimas elecciones con Nueva Alianza, el aparente partido de Gordillo, fue el PRI, y que cuando esto sucedió a Elba Esther se le concedió prisión domiciliaria.

Las preguntas son: ¿El PRI ha llegado a su fin? ¿Qué esperar de este PRI supuestamente difuso y sin poder? ¿Es de verdad Morena, AMLO o el equipo de transición quien pone los temas en la Agenda?

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Hugo Hernández Gamboa, licenciado en Ciencia Política y Administración Urbana. Maestro en Ciencias Sociales y Humanidades. Doctorante en el programa de Ciencias Sociales con línea de investigación en Sociedad y Territorio en la UAM Xochimilco. Twitter: @hugohgamboa

Las opiniones emitidas en esta columna son responsabilidad de quien la escribe y no reflejan necesariamente la línea editorial de este medio.

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