Y Para Variar Ganaron los Gringos… / en opinión de Nidia Marín

Salirse del huacal no es sensato. Y menos en estos tiempos. De ahí que no pasaron ni 24 horas de que el fiscal de los Estados Unidos, William Barr, estuviera en Palacio Nacional con los atentos saludos de Trump, cuando el señor Evo Morales tomó las de Villadiego rumbo a Cuba, dicen que “por cuestiones médicas”. Pero hay quienes sospechan que hubo manotazo en la mesa de parte del gobierno del vecino país, por aquello de que en el corral de mi compadre sólo mi gallo canta.

No, el miedo no anda en burro, por más aplausos que hayan lanzado el Presidente, Marcelo y corifeos para para el exmandatario asilado, pero llegó Barr y dejó claro el recadito del agente naranja. Un mensaje sin recovecos y como lo ven allende el Bravo, guste a México o no, porque entre las políticas de Estado en los fronterizos lares, inamovible, está la política exterior, sobre todo respecto a nuestro país, por aquella historia que llevamos como fardo las dos naciones, esa cronología de desencuentros, acuerdos y necedades.

Tras la visita del enviado, se diluye un poco, sólo un poco, el riesgo existente para México, en parte por el conflicto entre demócratas y republicanos y el juicio pendiente contra el Donald, pero también porque la otra piedra en el zapato de las últimas semanas, Evo Morales, ya partió y en todo caso Estados Unidos tendrá que lidiar con Cuba primero, con Argentina después (donde dicen que radicará el boliviano) y con la propia Bolivia en todo ese trayecto.

Políticamente para nuestro país, primero Marcelo tuvo un hit al traer a Evo y segundo el derecho de asilo se salvaguardó y tercero quedó más o menos bien con Estados Unidos al dar las gracias al expresidente boliviano y señalarle, seguramente, el ultimátum de la Casa Blanca.

Más claro ni el agua señores: se ajustan a los ajustamos. Ahí están, dicen por allá en Washington, las normas nuestras, no las de ustedes. No es nuestro rollo: así que derechito y por delante. ¡Y adiós Evo!

Otra cosa es lo que puede suceder en Estados Unidos con Trump. Ya lo iremos viendo, porque allá la justicia no es un juego y no hay nada de abrazos no balazos, ni aquello de que esta vez te perdono. La justicia se cumple y lo han demostrado. ¡Más claro!

En todo este asunto los del vecino país del norte utilizaron la masacre de los menonitas para aclarar de pasadita todas las “paradas” pendientes. Las armas políticas salieron a relucir, y aquellas que tiene la democracia también para salir adelante ¡Y salió!

A la mejor la Virgen de Guadalupe le hizo el milagrito al fiscal Barr y no a López Obrador, aunque más bien fue la aplicación de las reglas, ya que México estaba adormilado y con algunos aun festejando el triunfo de la izquierda al dar asilo a Evo Morales en la ciudad de México, a tan sólo 3,876 kilómetros de la Casa Blanca en Washington.

Demasiados fierros en la lumbre del actual gobierno mexicano que los del otro lado no iban a dejar pasar nomás porque sí. Y de ahí que le cantaran al boliviano:

“Adiós Nicanor sé muy bien que no vas a volver”.

Y para variar ganaron los gringos.

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