¿Un nuevo enemigo del Papa Francisco? / en opinión de Fred Álvarez

El Papa Francisco podría tener un nuevo enemigo. Se trata del viejo cardenal conservador italiano Camillo Ruini, otrora personaje influyente debido a que fue durante 16 años presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), al frente de la cual se caracterizó por su intervención directa en asuntos políticos.


Ruini tiene 88 años, en un tiempo fue vicario de San Juan Pablo II para Roma. Desde 2013 quedó al margen de las decisiones vaticanas después de la elección de Jorge Mario Bergoglio, pero su voz sigue teniendo peso en ciertos círculos, sobre todo conservadores.


Hace unos días le concedió una entrevista al diario italiano Corriere della Sera que fue interpretada en algunos sectores como una declaración de guerra contra el Papa.

¿Por qué?
En la entrevista con el reportero Aldo Cazullo, el purpurado reflexionó sobre algunos puntos polémicos del reciente Sínodo de la Amazonía.

Reconoció que “en la Amazonía, y también en otras partes del mundo, hay una grave carencia de sacerdotes y las comunidades cristianas se ven con frecuencia privadas de la Misa, por lo que es comprensible que haya una demanda de ordenar sacerdotes a diáconos casados, y en ese sentido se orientó la mayoría en el Sínodo”.

Sin embargo, en su opinión, “se trata de una opción equivocada. Y espero y rezo para que el Papa, en la próxima Exhortación Apostólica post-sinodal, no la confirme”.

Señaló que “el matrimonio hoy se encuentra profundamente en crisis: los sacerdotes casados y sus consortes quedarían expuestos a los efectos de esta crisis y sus condiciones humanas y espirituales se resentirían”.

A la pregunta de si un sacerdote divorciado sería un fracaso, su respuesta fue tajante: “Así es”.

Sugirió que los sacerdotes casados conducirían inevitablemente a sacerdotes divorciados.

El periodista le preguntó al Cardenal sobre el riesgo de un cisma en la Iglesia debido a las tensiones entre cardenales que piden al Papa que sea más reformista y purpurados que le piden ser más conservador.

Ruini negó que exista ese riesgo: “Espero que no, con todo mi corazón. La unidad de la Iglesia es un bien fundamental y nosotros, los obispos, en unión con el Papa debemos ser los primeros partidarios dela unidad”.

Rechazó la supuesta bancarrota de la Santa Sede. Reconoció no tener información más allá de lo que lee en los periódicos, pero explicó: “He formado parte durante 20 años del Consejo de Cardenales para los asuntos económicos y pienso que la noticia se ha exagerado mucho. La Santa Sede no es tan rica como muchos piensan y, con frecuencia, sus balances están en rojo, pero de ahí a un crac financiero la distancia es grande”.

El golpe
La periodista argentina Elisabbetta Pique, corresponsal del diario La Nación en la Santa Sede publicó una nota en la que señala que de “forma muy fina y diplomática”, si bien Ruini definió a Francisco como “mi Papa, al que le debo respeto, obediencia y amor”, también le lanzó un golpe.

De acuerdo con Pique, Ruini le dio un virtual apoyo a Matteo Salvini al llamar a la Iglesia Católica local a abrir un diálogo con él, que es el líder de la ultraderechista y xenófoba Liga, el partido más fuerte en este momento en Italia.

Salvini es una especie de antipapa: en los 14 meses que estuvo como ministro del Interior del pasador gobierno de coalición en Italia hizo todo lo contrario a la prédica papal al cerrarle los puertos a los migrantes, endurecer la política inmigratoria e incentivar con su retórica inflamada el racismo contra extranjeros y gitanos, en virtud de su soberanismo populista y de su caballito de batalla: “los italianos primero”.

Además, Salvini nunca fue recibido en audiencia por el Papa y eso le dolió.

“Pienso que Salvini tiene notables perspectivas frente a sí, aunque necesita madurar bajo varios aspectos. El diálogo con él, por lo tanto, me parece obligado”, agregó el viejo cardenal en la entrevista.

“El ataque de Ruini cayó como una bomba en distintos ámbitos católicos y pareció marcar un salto cualitativo en lo que tiene que ver con maniobras de oposición a Francisco”, subrayó Pique.

El vaticanista Marco Politi escribió: “La entrevista al cardenal fue un primer ataque en gran estilo a la visión política del Papa Francisco con respecto al soberanismo liberal y clerical”.

Precisó que Ruini, lejos de ser un “cualquier cardenal jubilado”, sigue siendo una figura muy poderosa y escuchada.

No hay que subestimar de ningún modo su decisión de salir de forma tan pesada contra las líneas guía ideales del Papa Bergoglio en cuanto al soberanismo, que incita a la xenofobia y manipula los símbolos religiosos”, advirtió Politi al considerar que en otras épocas hubiera sido totalmente “impensable” que un expresidente de la CEI se posicionara de esta forma contra el Papa.

O sea, hoy las cosas son difíciles para Francisco…

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