El Subejercicio en Todo su Apogeo se Exhibe con Jóvenes Construyendo el Futuro / en opinión de Jesús Michel Narváez

Becados un millón de jóvenes y solamente el 1.5 por ciento han sido contratados y tienen empleo formal. A lo largo de 2019 uno de los programas estelares asistencialistas del Gobierno de la llamada 4t, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social tuvo disponibles 15 mil millones de pesos que se tenían planeados ejercer y sólo se aplicaron 4 mil 918.

El subejercicio en todo su apogeo. Se dejaron de ejercer 10 mil 474 millones de pesos y de acuerdo con datos oficiales proporcionados por la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde ya “fueron contratados 15 mil becarios”.

Conocidos como “los ninis” hasta antes del inicio del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador y hoy pomposamente llamados “Jóvenes Construyendo el Futuro” reciben una beca mensual por 3 mil 600 pesos para “capacitarse” en diversas actividades.

Desde la óptica empresarial, el programa muestra signos de fracaso.

¿Razones? Mala planeación, idea buena, pero sin condiciones reales de desarrollo, empresas que presuntamente no existen, jóvenes que ya contaban con un trabajo etcétera conducen a un coctel que poco se disfruta.

Enoch Castellanos Ferez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) habla para MISIÓN POLÍTICA y pone no uno sino todos los dedos en las llagas del programa

Jóvenes Construyendo el Futuro, dice, debe ser analizado en su justa dimensión.

“Este programa fue un paliativo para jóvenes que no tenían un ingreso fijo, o así se pretendió y lo que hemos visto es que no se tenía un plan para incorporarlos después de manera formal al trabajo y sabíamos que cuando se concluyera el año de beneficio de jóvenes construyendo el futuro iban a volver a su situación real, al margen de las auditorias que se han hecho públicas, sobre que algunos de los muchachos ya tenían trabajo, o que incluso estaban en otros programas”.

Hace supurar las heridas: “El principal problema para no alcanzar las metas es que no está empatada la oferta con la demanda, la oferta de los puestos de trabajo está en los estados que están creciendo más, los del Norte y los del Centro, Occidente y Bajío y donde están los muchachos desempleados y sin estudiar es en el sur del país.

MP.- ¿Entonces no se planificó adecuadamente el desarrollo del programa para tener los objetivos cumplidos?

EC:.- Es correcto, creo que son buenas ideas, que se lanzaron al vapor, sin ver un impacto real.

MP.- ¿Representaría entonces un fracaso este programa por falta de planeación, simplemente por echarlo a andar inmediatamente o porque las condiciones no son así?

EC.- Es una mezcla de las dos cosas, porque cuando no se toma el tiempo de planear, de revisar con expertos cual es la problemática que priva en los muchachos que ni estudian ni trabajan, pueden tomar decisiones poco analizadas, que no tienen una trascendencia, por ejemplo yo te diría en el asunto de los muchachos que no están trabajando, ni estudiando en el sur, lo que conviene es lanzar el programa de lo que eran las Zonas Económicas Especiales, para llevar empleo a las zonas marginadas, que se tengan identificadas y por otro lado en el Norte, en la frontera o en el Bajío, a lo mejor lo que puede ser exitoso es la movilidad laboral; hay muchos puestos de trabajo que se están ofertando y no hay quien los cubra”.

HABRÁ MÁS BECARIOS

No obstante la realidad de los números, que revelan el poco impacto en la creación de empleos formales y que durante el actual año se dejó de invertir en el programa, la titular de la STyPS, Luisa María Alcalde anuncia que se implementará una especie de segunda fase, la iniciativa llamada “Mes 13”, orientada a garantizar una transición exitosa de la capacitación de los jóvenes a la inclusión laboral mediante empleo formal, autoempleo, emprendimiento, certificación de habilidades o regresar a estudiar, para lo cual se va a preparar un abanico de oportunidades que ofrecer a los egresados con programas públicos, iniciativas del sector social y privado.

Sobre el particular se le pregunta a Castellanos Ferez:

¿Cuál sería más o menos la oferta laboral, el empleo que existe o que podría existir si no masivamente, si en términos reales en un buen número, porque de que nos va a servir que tengamos ingenieros físicos si no tenemos ningún empleo para ellos?

“El problema del empleo es complejo porque depende también del crecimiento económico y si bien tenemos un país que tiene todas las potenciales para crear empleos, pero que hemos visto que a lo largo del año, ha habido una pérdida de 350 mil plazas con respecto a lo que se venía creando en años previos,

“Y si no están las condiciones dadas, no habrá ni siquiera empleo para aquellos puestos que ya existían; por otro lado, está el tema de la falta de oportunidades para quienes están egresando, yo creo que si hay que vincular mucho la oferta educativa, los planes de estudio con la necesidad y la demanda de las empresas y de las industrias. Porque las herramientas tecnológicas -la industria 4.0- están requiriendo de otros perfiles y no los tradicionales. Creo que el tema va para que se haga un gran debate, aparentemente este Gobierno llegó con ideas preconcebidas de soluciones fáciles, impactantes pero que no han tenido el impacto que ellos hubieran querido”.

SIN ACLARAR LAS INEXISTENTES EMPRESAS

El programa diseñado para terminar con los ninis y convertirlos en jóvenes que construyen el futuro, aunque no tengan conocimientos de ninguna especie para ser empleos, ha sido señalado de opacidad.

En agosto pasado, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad presentó un estudio en el cual se desvela que el programa presenta irregularidades tanto en el padrón de beneficiarios registrados, como en los centros de trabajo que los emplea. Además, la información proporcionada por la Secretaría del Trabajo está “incompleta”, es “improbable” e “inverificable”.

En estudios, realizado del 11 de abril al 9 de agosto, puso al descubierto el crecimiento de la lista de jóvenes en este programa tiene un comportamiento “atípico” e “inverosímil”, puesto que durante todos los días se inscribieron el mismo número de personas, de la misma edad, género y categoría de escolaridad.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad reveló también que Jóvenes Construyendo el Fututo no está avalado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Pública de Desarrollo Social (CONEVAL) cuyos requisitos para ser aprobado son, entre otros, que el padrón se actualice lo que no realiza el proyecto y tampoco se examina las razones del posible crecimiento lineal.

157 MIL 70 EMPRESAS APOYAN EL PROGRAMA

Durante los últimos 20 meses, el sector privado ha sido satanizado. Calificado como “minoría rapaz” y fuente de corrupción en contratos con el Gobierno, el empresariado mexicano respondió al llamado presidencial para impulsar el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

A lo largo de la instrumentación del programa que intenta reducir la invisibilización de los “ninis” modificando el patrón de conducta, 157 mil 70 empresas se sumaron al esfuerzo y hoy reconoce la bondad de la idea más no los resultados y por ello la propuesta de rediseñarlo y fijar metas concretas que sean viables.

José Manuel López Campos reconoce que el programa tuvo “un impacto momentáneo” pero los resultados no han sido los esperados, por lo que es importante redireccionar los esfuerzos en aras de satisfacer el requerimiento de empleo que tiene el país y que año con año se incrementa, porque un millón 300 mil jóvenes se incorporan a la Población Económicamente Activa (PEA) pero sin empleo formal.

Recomienda analizar que el aprendizaje de un oficio no genera nuevos empleos y se debe revisar la geografía del país, porque no es lo mismo el oficio que se desempeña en el sureste a los que se requieren en el norte. Se tiene que regionalizar el programa.

Advierte que no se ha considerado la robotización de la industria y las empresas, lo que equivale a menos plazas laborales y por tanto las que aún existan requerirán de especialistas en robótica.

En síntesis: una idea buena que nunca fue probada en un programa piloto y se lanzó masivamente sin examinar la viabilidad del aprendizaje.

Además, y como colofón, la inexistencia de empresas como señala el colectivo Mexicanos contra la Corrupción coloca la lupa sobre el manejo de los recursos.

Un año, 15 mil millones –más 40 mil que nadie sabe en dónde están- invertidos, casi un millón de jóvenes registrados en el padrón no avalado por el Coneval y solamente 15 mil tienen empleo después del aprendizaje.

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