De la cancha de fútbol al campo de batalla por la igualdad / En opinión de Diego Calmard

Redacción MX Político.- Se consagró campeona, goleadora y mejor jugadora de la Copa Mundial Femenina de Futbol 2019 que se realizó en Francia. La corona conquistada se la regaló a su país: Estados Unidos.

Ella es Megan Rapinoe y se convirtió en una heroína al anotar el primer gol a Holanda en la final que ambas escuadras disputaron el domingo 7. Pero la californiana de 34 años ha conquistado más que un segundo Mundial al hilo…

De un metro 67 centímetros, cabello corto y rebelde –con un tono morado poco convencional para los conservadores–, la número 15 en el dorsal defendió durante todo el torneo la banda izquierda estadunidense. En la cancha actuó con ­madurez y jerarquía y fuera de ella no ha sido diferente. 

“No iré a la puta Casa Blanca”, advirtió sin vacilar al término del partido en el que anotó el doblete que dejó fuera a España, cuando le preguntaron si aceptaría la invitación del presidente en caso de que gane el Mundial.

Días después, Estados Unidos se consagró campeona y Rapinoe, ya en casa, no aflojó la pierna ante la figura de Donald Trump: “Tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes y rastas… tenemos chicas blancas y negras, heterosexuales y gays.”

Continuó su discurso emitido en Nueva York durante los festejos por el campeonato: “Tu mensaje (Trump) es excluir a la gente. Me estás excluyendo a mí, excluyendo a gente como yo, excluyendo a gente de color. Estás excluyendo a americanos que podrían apoyarte (…) Creo que nos estás llevando a una era que no ha sido buena para todo el mundo. Quizás América es grande para algunas personas, pero no es buena para suficientes americanos en este mundo”.

Rapinoe es vista como la principal figura de las futbolistas contra la desigualdad de género en el deporte, pero no está sola. En diferentes ligas tiene aliadas que han alzado la voz como ella. 
En 2014, al equipo francés Olympique de Lyon –justo cuando Megan Rapinoe abandonaba al conjunto galo– llegó una jugadora que le cambió el rostro al futbol femenil mundial: Ada Hegerberg.

A los 23 años la delantera noruega conquistó el primer Balón de Oro femenino, reconocimiento creado apenas en diciembre de 2018. Sin embargo, la mejor futbolista del planeta no jugó el Mundial galo. 

çHegerberg (38 goles en 66 partidos con su selección) se negó a participar en el torneo en protesta por la inequidad; Noruega perdió en cuartos de final ante Inglaterra. Para los escandinavos fue como si Argentina jugara sin Lionel Messi. 

Ada Hegerberg considera que los federativos del futbol de su país no invierten suficiente en la sección femenina, por ese motivo ha rechazado desde hace dos años todas las convocatorias. 

Así manifestó su descontento en 2017 en sus redes sociales: “Se necesita mejorar en varios ámbitos, en planificación, implementación y seguimiento”. Luego, en marzo último, dijo al diario francés L’Equipe: “A nuestro sistema federal no le funciona el futbol amateur”.

Hegerberg no se cansa de mencionarlo, pide igualdad de género en un deporte en el que los hombres pueden llegar a ganar hasta 100 veces más que las mujeres. 

“Ada es una mujer libre”, dice a Proceso Mélissa Plaza, excompañera de Hegerberg en el Olympique Lyon. “La admiro por su feminismo. Pese a su corta edad, no duda sobre lo que puede hacer. Por eso pudo colocarse en la cima del mundo. Desde niña se le ha dicho que todo es posible”.

“Vas a morir”

A la par de la lucha de Ada Hegerberg en Europa está la de Macarena Sánchez en América del Sur. Esta joven de 27 años es un icono feminista en su país; se ha enfrentado a la poderosa Asociación del Futbol Argentino (AFA).

En enero último, el equipo del UAI Uruquiza en el que militaba le informó que ya no iba a jugar. Sánchez, cuya familia incomodó a la Junta Militar en la dictadura argentina de los años 70 y 80, está convencida de que esa decisión fue tomada por sus exigencias en favor de mejores condiciones en el futbol femenil. 

Igual que el rostro de Frida Kahlo en su brazo, Maca tiene tatuada la lucha de género y el deseo de igualdad. 

En Argentina, a diferencia de los hombres, las futbolistas no tienen contratos y, por consecuencia, derechos. Para el diario Clarín, Sánchez es “el rostro de una revolución que lucha por un futbol feminista, disidente y profesional”.

En febrero, a unos meces del arranque de la Copa del Mundo, Macarena Sánchez publicó en su cuenta de Twitter un mensaje que refleja el peligro que corre: le enviaron la foto de un hombre muerto, pistola en mano, con la leyenda: “Maca, hay muchas personas enojadas por tus denuncias. Hay bastante dinero por tu cabeza... Vas a morir muy pronto”. 

La delantera se espantó, pero trató de tomarlo de la mejor manera: “Es raro decirlo, pero pienso que eso nos dio visibilidad. Eso demostró que lo que pedía molestaba a mucha gente”.

La batalla de Sánchez también acompaña al movimiento #NiUnaMenos que lamenta un feminicidio cada día en Argentina. 
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