Cien días que estremecen al sector cultural / En opinión de Alejandro Saldívar

Redacción MXPolítico- Aun cuando antes de la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador la Secretaría de Cultura (SC) encabezada por Alejandra Frausto inició actividades --con la apertura y puesta en marcha de la exresidencia oficial de Los Pinos como complejo cultural el mismo 1º de diciembre--, fue apenas hace unas semanas que se presentó uno de los que serán los ejes centrales de su proyecto:

El Programa Cultura Comunitaria, dado a conocer el lunes 25 de febrero en la ciudad de Tlaxcala (donde se supone se descentralizará la SC), recibirá 400 millones de pesos para este año con el fin de “impulsar a las culturas locales y tender puentes artísticos entre las regiones”, según la propia secretaría.

Consta de cuatro líneas que también se iniciaron hace unos días: Misiones por la Diversidad Cultural, Semilleros Creativos, Territorios de Paz, y Comunidades Creativas y Transformación Social. El programa global parte de la idea de que la cultura “es una alternativa para transformar la realidad”, que ya había expresado Frausto como directora general de Culturas Populares en el sexenio de Enrique Peña Nieto, y no dio resultados tangibles de disminución de la violencia o mejoras en la realidad social.

Otras acciones destacadas por la SC en sus primeros cien días incluyen el haberse sumado a la celebración de 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas y haber realizado en ese marco diversas actividades. Se menciona en otro terreno “la recuperación del patrimonio cultural” de doce entidades del país.

Se sabe que a la restauración del patrimonio cultural dañado por los sismos de septiembre de 2017 se le asignaron 800 millones de pesos, y destaca en un comunicado la SC que se han recuperado 115 inmuebles y en los próximos días se alcanzará la cifra de 750 obras de restauración concluidas y entregadas a sus comunidades.

Uno de los hechos en los cuales se pone énfasis es la apertura de oficinas de la Secretaría de Cultura en Tlaxcala, como parte de un ofrecimiento de descentralización del gobierno federal que aún no ha sido detallado. No se explica en qué y cómo ha beneficiado la apertura de esos espacios, que no representan una descentralización real de programas y proyectos. Lo cierto, además, es que el grueso del personal de la dependencia se mantiene laborando en el edificio de Paseo de la Reforma y también las oficinas de los altos funcionarios en Chimalistac, lo que podría implicar al final mayores gastos de operación, entre los que se incluyen los traslados.

Por otra parte, se destaca la participación de Cultura en “el diseño del proyecto del Tren Maya y del Tren Transístmico”, y en la sensibilización de las comunidades involucradas sobre su inserción en estos planes a los cuales califican de “motor de desarrollo”.

Habrá que señalar en este terreno que no basta con “sensibilizar” a las comunidades impactadas por los megaproyectos que no se reducen a los trenes Maya y Transístmico, sino a la puesta en marcha de la termoeléctrica en Huexca, Morelos.

En un verdadero ejercicio de transversalidad con otras secretarías de Estado del actual gobierno, Frausto debería estar hablando de tú a tú

con el titular de la Secretaría de Comunicaciones, de Economía, de Turismo, Hacienda y Crédito Público y, en fin, para defender el patrimonio cultural tangible e intangible que los megaproyectos ponen en riesgo. La ley se lo permite y puede hacer también labor de “sensibilización” con ellos.

Asimismo, dejar en claro que es un derecho, y un derecho eminentemente cultural, que las comunidades sean consultadas sobre dichos proyectos, como lo establece la Organización Internacional del Trabajo.

Entre el propósito de realizar un Programa de Cultura Comunitaria para el impulso de las culturas locales, garantizar sus derechos culturales, “romper con los moldes del racismo y la exclusión y tender puentes, a través de la cultura, para hacer comunidad”, y el hecho de imponer megaproyectos a esas comunidades hay una evidente contradicción.

No es la única. El camino de estos cien días en materia de cultura ha sido pedregoso. Un intelectual como Héctor Díaz Polanco pidió a través del semanario Proceso, esperar y conceder el beneficio de la duda. No obstante, desde sus primeras acciones aun antes de la toma de posesión la secretaria Alejandra Frausto mostró hechos contrarios a sus dichos:

Ofreció a través de los medios y en los debates culturales previos a las elecciones seguir una “política de la escucha”, y la comunidad se queja justo de no ser escuchada, ni por ella ni por sus colaboradores. Ratificó a Diego Prieto al frente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), pese a la oposición de una parte de la comunidad académica y laboral del propio instituto.

Al cierre de este escrito se había destituido ya a Mario Bellatin como responsable del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, porque la comunidad cultural señaló falta de “escucha”. Y los problemas del organismo creado en 1988 no se solucionarán poniendo la cabeza del escritor en charola, realmente hace falta evaluar, con los creadores, cuál debe ser su destino.

Se despidió al promotor cultural Daniel Goldin de la dirección de la Biblioteca Vasconcelos, en medio de dimes y diretes que lejos de aclarar las causas de su salida dieron la impresión de haber sometido al también editor a malos tratos y prepotencia.

El informe de la SC omite temas que son el eje de la política que busca impulsar López Obrador: La austeridad, por ejemplo, que con el fin de “adelgazar” al aparato burocrático ha llevado al despido de un número aún desconocido de trabajadores del sector cuya condición laboral tenía años de precariedad. Demandaban un mejor trato y se encontraron con la falta de renovación de contratos, y --nuevamente-- de diálogo y diagnósticos que justificaran los ceses.

Sin dar cifras, los funcionarios del sector cultural aseguran que los despidos no son masivos, pero un solo trabajador que hubiese sido despedido sin mediar justificación y explicación de por medio podría ya ser condenable para la secretaria que prometió respetar a los trabajadores: Durante el Diálogo por la Reforma Cultural, realizado el 14 de mayo de 2018 en el Centro Cultural Roberto Cantoral, con la convocatoria del Grupo de Reflexión en Economía y Cultura (Grecu) y Editarte, Frausto afirmó al hablar sobre las instituciones:

“La fuerza de sus trabajadores es enorme y hay que tratarlos con enorme dignidad y respeto, hacerlos parte del proyecto. Hay miles de trabajadores que llevan años y tienen una experiencia enorme”.

Cien días no son un bloque de tiempo que permita dar idea de cuál será realmente la política cultural de la Cuarta Transformación, sólo es un corte de caja “simbólico”, como simbólicas han sido muchas de las acciones de la SC, según han expresado los especialistas Carlos Lara y Eduardo Cruz Vázquez en los medios. Hacia finales de abril, el gobierno de López Obrador deberá estar presentando el Plan Nacional de Desarrollo en el cual se contemplen el proyecto sexenal para el sector Cultura.

Ahí se verá, la expectativa por un cambio real es alta.

Autor: Alejandro Saldívar

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