La Compleja Tarea de Gobernar / En opinión de Alejandro Zapata Perogordo

Tanto en economía como en materia de seguridad los logros cosechados vienen arrastrando déficit, el crecimiento de este primer año es completamente desalentador y la prospectiva pinta impredecible; de continuar por esa ruta en breve tiempo los estragos estarán cobrando factura, por más que en el discurso se insista que vamos bien.

En cuanto a los índices delictivos, acepta la necesidad de bajar las cifras. La ola de violencia y criminalidad que azota el país es insoportable, los números registrados de ejecuciones, balaceras y robos, frente a los índices de impunidad son francamente desastrosos, el promedio a nivel nacional anda alrededor del noventa por ciento y en algunos lugares llega al noventa y nueve, indicadores que manifiestan un rompimiento del estado de derecho al encontrarse completamente rebasadas las autoridades encargadas del área.

En una de las mañaneras dice que a diario se ocupa del tema y tiene la información de todo lo que ocurre en la materia, además de contar ahora con la Guardia Nacional, aseverando que esos factores le van a permitir mayor efectividad, sin embargo, por los cotidianos acontecimientos esas acciones y conocimientos resultan insuficientes.

Todo se pretende solucionar mediante la centralización, lo que no funciona es responsabilidad del pasado; las fórmulas políticas implementadas unilateralmente, muchas de ellas por encima de las instituciones, al margen de la Constitución y legalidad, deben dar resultados positivos y si no es así, la culpa la tienen los de atrás.

En algún momento se pensó que por tener mayoría en el Congreso, haría uso de la tribuna con un mensaje a la nación, nos equivocamos, pues aunque el escenario se prestaba para dar muestras de tolerancia, acercamiento con otro Poder y pluralidad, prefirió la comodidad del Palacio Nacional, con una perorata de más de hora y media llena de aplaudidores.

Las actitudes evidentemente se alejan de un espíritu basado en la democracia, rehúye el debate y la confrontación de las ideas, es alérgico a las críticas, su gobierno se caracteriza por la imposición y la sordera: ni escuchar ni coordinación institucional entre poderes.

Los discursos pronunciados tienen una retórica abundante de frases alentadoras que ante los oídos del pueblo despiertan la esperanza, no obstante, los resultados arrojan la cruda realidad. No vemos para cuando se tomen las medidas lógicas y de sentido común para mejorar la economía y enfrentar con eficacia el problema de la inseguridad.

La tendencia a concentrar el poder por encima de todo, inicia con el caudillismo y culmina con la dictadura.

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