De caídas a caídas…

La Semana Mayor no fue del todo buena para los "santurrones" de la política

Redacción: MX Político

Oaxaca, Oax.- A mitad de semana y en vísperas de las vacaciones de semana santa, cayó de la nube en que andaba el secretario de Gobierno, Alejandro Avilés Álvarez, por un pecadillo familiar de "influyentismo" al usar un helicóptero del estado para un viaje de placer.

El exceso le costó el puesto a un personaje que ya estaba en la tablita y sólo le faltaba el empujón. Avilés Álvarez no era parte del equipo joven de Alejandro Murat y pagó las consecuencias de sus errores y excesos políticos.

Y en la antesala de Domingo de Pascua, por fin, es detenido Javier Duarte de Ochoa, el gordo ex gobernador de Veracruz, quien refrescaba su sábado de gloria en una zona turística de Guatemala; donde disfrutaba de su libertad y de su desfachatez política.

Cayó "Javidu", circuló primero en las redes sociales y aunque era una caída anunciada, al igual que otros ex gobernadores en fuga, son parte del script político rumbo al 2018.

No se puede desligar una cosa de la otra, ante la urgencia de denotar rectitud en la política mexicana, sobre todo, cuando la opinión pública está favoreciendo la imagen política de Andrés Manuel López

Obrador, quien a pesar de cargar el peso de ser "un peligro para México", es un peligro al que se le puede dar la oportunidad de cambiar el esquema que pesa sobre la partidocracia mexicana.

Por el otro lado, la "caída" de Alejandro Avilés, es un reacomodo forzado en un tablero político local que carece de figuras para apalancar el incipiente gobierno de Alejandro Murat que sigue si demostrar tamaños para darle rumbo a la entidad, hoy presa de la anarquía, la violencia, la inseguridad, la insolvencia  y la falta de aplicación de la ley.

Dos caídas diferentes, que finalmente denotan que tanto la política nacional como la local no cambian ni caen en la cuenta de que la credibilidad y el sustento político sólo se logran con acciones y hechos contundentes, no con manifestaciones manidas de eficiencia, justicia y honorabilidad.

Cayó un ex gobernador y un ex funcionario, pero la desconfianza tanto en el gobierno federal como en el  estatal sigue en aumento porque la justicia tarda demasiado en aplicarse.

Y además: ¿Cuantos corruptos y saqueadores del erario público siguen impunes? Al paso que van, bien les daría tiempo construir un reclusorio especial para tanta rata de la política y de paso cimentar obras con el dinero que se debe recuperar de sus fechorías… ¿Quién sigue?...

Expresiones

Pablo Ramírez Puga.
confusiopuga@hotmail.com  
rampuga@prodigy.net.mx  

zam


 

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