Urge un México sin impunidad. Violadores y vándalos / En opinión de Jorge Miguel Ramírez Pérez

Redacción MXPolítico.- Lo del encarcelamiento de la señora Robles, alivió un poco la sensación que se tuvo por la escapatoria del pillo Lozoya, y eso no del todo, porque se aseveró en una mañanera que no había por lo pronto más pícaros adentro, en una clara referencia a lo que odian los mexicanos: los acuerdos del poder en lo oscuro.

La gente ya no cree en nada, son pocos los entusiastas que piensan que las cosas van mas allá de las venganzas de chivos y chivas expiatorias, a mi por poco me convencen, porque por una parte si veo que hay interés en castigar; pero al mismo tiempo hay interés en recordarles a los que estorbaron la carrera de Obrador, que no se le olvidan sus acciones de los videos grabados.

Al pueblo le importa un bledo ese escándalo, porque lo que sueñan chairos que tienen hambre vieja y los fifís, que no tienen llenadera, es recibir los fajos que se filmaron por parte de ese agente internacional, el argentino Ahumada que era y es, un pájaro de cuenta. De ese tamaño es la estatura moral del “pueblo bueno y sabio”.

Si de veras le van a entrar con todo, como debería ser, con lo de la Robles tienen todo para cargarse a todos, hasta a Meade, que mandó publicar con el chileno Pablo Hiriart, el amanuense de Carlos Salinas, que “le tienen miedo a Meade”, como quien dice: debe tener pruebas de algo gordo que pueda acalambrar a los nuevos.

Vamos a ver si los ponen a temblar. Porque entonces la visita de los pepetoños: José Antonio Meade y del concuño de Salinas, José Antonio González Anaya al Palacio Nacional, fue para advertir y amenazar; y algo debe haber, porque fue precisamente en ese contexto, cuando se dijo en la conferencia mañanera prácticamente que Meade no estaba, ni Peña, en los planes para atraparlos. 

Pero por el lado que se mire campea la impunidad, el mal mayor de México; y todo hace pensar que si no fuera por el periodismo de investigación, que llevó a cabo “Animal Político” en la “estafa maestra” como en lo que investigaron de Javier  Duarte, todo sería oculto, propio del mundo de secretos, que hemos padecido a los largo de la historia; donde los tratados y las tranzas de arriba, son eso, “secretos de estado”, vedados a los simples ciudadanos.

 La prueba ha sido la errática investigación de la violación reciente en la capital, en ella se muestra la autoridad “ultra legal” pero muy lenta, por no decir resuelta a dejar los crímenes en el olvido, en los expedientes engorrosos y como siempre con hipótesis extremas para no llegar a puntualizar sobre los culpables sin abordar pruebas satisfactorias en un sentido u otro. Es indignante, tanto, que el jefe policíaco Jesús Orta, de la ya muy cuestionada Claudia Scheibaum fue exhibido y vejado.

Como pasa siempre en todo el país, se retardan las investigaciones; porque esperan los burócratas, que se resuelvan a abrazos y no balazos y que los que son víctimas directas e indirectas, aguanten los daños que son culpa del pasado, o del neoliberalismo. Porque la filosofía barata, de no combatir la violencia con la violencia, no se aplica en la naturaleza del Estado; sobre todo, porque es  descalificar leyes y auto clausurarse para ejercer lo que es una obligación de parte de las autoridades, es decir, aplicar la violencia legítima, en otras palabras las disposiciones legales contra los transgresores incluso contra su voluntad, para eso los eligieron.

Porque ahora resulta que los delincuentes son las víctimas, a las que hay que correrles toda pleitesía y consideración, de esa materia que es la impunidad y hoy tiene el nombre ampuloso de: derechos humanos. Por eso andaba con las faldas bien fajadas la Robles, cierta que sus abogados reclamarían que robarle al pueblo, no es delito grave que merezca pena corporal.

Pero eso es lo cotidiano en todos los niveles. Ejemplos, muchos. Los jueces la hacen cansada, para agotar a las personas en busca de la justicia y no actúan contra los padres irresponsables, que no dan pensión y hasta falsifican burdamente firmas, como sucede en un caso conocido por mi, en Sinaloa, en donde les dan todas las garantías a los burladores de la ley, contra los intereses de la niñez indefensa.

Por eso no es de extrañar que tengan un pretexto, para horrorizar a la gente, las desquiciadas que cometieron vandalismo felón; hasta en los monumentos que hizo el único verdadero constructor de México, Porfirio Díaz, cuya obra es la única que perdura, como es la columna de la Independencia, que fue dañada. La supuesta o real impunidad, se combate con más impunidad.

Por cierto los vigilantes de que se cumpla la impunidad a cabalidad, los de los derechos humanos de la capital, se congratularon de que el gobierno no gobierne, dijeron que era bueno no actuar contra los tipos y tipas bestiales. Ya basta de medias tintas y argumentos guangos: violadores y asesinos reincidentes: pena de muerte.

Vándalos de lo que sea: cárcel con trabajos físicos obligatorios y reparación del daño, de todo el daño. Algo imposible para ellos, pero que cuesta. A ver si otros la piensan un poco más antes de hacer fregaderas.

Porque es inaplazable erradicar la impunidad de tajo y dejar a los de los derechos humanos para que sigan pensando, pero en su casa, que hay que proteger ante todo a los sicarios, violadores y vándalos, como asunto institucional prioritario… 

 

Autor: Jorge Miguel Ramírez Pérez

 

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