Gabino Cué y las sonrisas de la impunidad en Oaxaca

Antonio Juárez /Quadratín Oaxaca
 
El lunes 2 de enero de este año, en la Sección C del periódico Noticias, en una plana completa se difundía el bautizo de Nicolás Medina Cué.
 
Las sonrisas al por mayor y el comentario de una “espléndida recepción” captada por la reportera Maggi, de la sección de ese medio, privilegiado con la cobertura de la recepción.
 
Nicolás Medina Cué es el nieto de Gabino Cué Monteagudo, el ex gobernador de Oaxaca que pasará a la historia como el personaje más corrupto de los últimos tiempos.
 
En las fotografías Gabino Cué sonríe y se le ve con barba. Está Mané Sánchez Cámara, quien presidió el DIF y otras amistades, como Gerardo Gutiérrez Candiani, uno de los empresarios mayormente beneficiados en la administración gubernamental de Gabino Cué.
 
Este 9 de enero, el periódico Despertar, informó en una nota firmada por su reportera Laura Díaz López, de que Jorge Castillo, el operador financiero de Gabino Cué, fue visto en un yate en las Bahías de Huatulco.
 
“Luciendo la impunidad y la seguridad de tener amigos de verdad, el Coco Castillo vacacionó en las playas oaxaqueñas, mientras el gobierno del estado pedía préstamos bancarios a corto plazo y solicitaba adelantos al gobierno federal para cubrir salarios, aguinaldos y pagar a proveedores a quienes les quedó a deber Gabino Cué”, dice la información.
 
A un mes y nueve días del relevo en el gobierno de Oaxaca, la actual administración no ha iniciado ninguna investigación.
 
El contralor, Jesús Ángel Díaz Ortega ha dicho en diferentes entrevistas que en el mes de enero iniciarían las auditorías.
 
En entrevista para el periódico Crónica, dijo que las revisiones “no tienen el fin de perseguir a alguien en especial sino de hacer transparente el ejercicio del gobierno y desde luego informar a los ciudadanos del destino de sus recursos”.
 
Es decir, que no habrá reparación al daño patrimonial ni tampoco responsabilidad por los desfalcos.
 
El 11 de junio de 2011, la entonces secretaria de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, Perla Woolrich Fernández, informó que al concluir 16 de 45 auditorías, se detectó un daño pecuniario causado al erario público estatal del orden de tres mil 687 millones de pesos.
 
Según la ex contralora, el desvío se detectó en 14 dependencias, entre ellos la que dirigió Jesús Ángel Díaz Ortega, IOCIFED, papá del actual contralor Jesús Díaz Navarro.
 
“La Dirección Jurídica de la Secretaría de Contraloría inició el procedimiento de responsabilidad administrativa en contra de 32 ex funcionarios por haberse encontrado irregularidades durante su gestión”, se anunció en ese tiempo.
 
Sin embargo, no hubo en la administración de Gabino Cué un solo responsable por esa confabulación de servidores públicos para operar el presupuesto de manera discrecional.
 
Contrario a ello, los funcionarios de esa administración tuvieron desfalcos mayores, presumieron lujos –como la motocicleta del ex secretario de Salud, Germán Tenorio o el restaurante en Polanco del ex secretario de Sinfra, Netzahualcóyotl Salvatierra–, sin que se diga nada del tema.
 
Contrario a ello, personajes como Cué, Castillo, Candiani, se muestran impunes en la ciudad de Oaxaca y otros destinos, como Huatulco, aún cuando durante el gobierno anterior gustaban de visitas al extranjero.
 
El discurso contra la impunidad en la presente administración queda en eso. Tan solo a los parientes políticos de Gabino Cué, de apellido Rossette, la actual administración le contrató el edificio que utilizaron como casa de campaña durante más de seis meses y ha servido los banquetes en las primeras recepciones convocadas.
 
Mientras en el discurso se dijo que habían recibido un estado en el colapso financiero, el ex gobernador hizo una fiesta privada con los principales inversores del gobierno, como Gerardo Gutiérrez Candiani y otros.
 

 

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